Alto al casino. El padre Paco o Francisco Anzategui de la Arquidiócesis Católica de Boston, el pastor Jaime Perdomo de la Iglesia Nueva Vida de East Boston, o el activista mexicano Pedro Morales tienen el mismo lenguaje.
“El casino lo que va a traer a nuestras comunidades es perdición y va a lucrar a los inversionistas en perjuicio de nuestra gente humilde y trabajadora”.
Los tres forman parte de un Movimiento por el No Casino que, según dicen, “va creciendo” para derrotar en las urnas las pretensiones de grupos de inversionistas que quieren construir un casino en Everett. “Nosotros no lo queremos en Massachusetts”, anotan.
El padre Paco es muy claro en sus ideas y lo dice abiertamente en cada una de sus presentaciones ya sea en el púlpito de su Iglesia o en la calle.
“El casino representa una amenaza, un riesgo para nuestras comunidades y los hispanos van a ser afectados. Sabemos lo que trae un casino y puede ser la tumba para muchos porque trae mucho crimen, mucha prostitución, mucha corrupción tanto en la policía como en los políticos. Nosotros no queremos esto en nuestras comunidades”.
El Movimiento por el No Casino va a intensificar su campaña de información y de formación de las comunidades latinas para que participen en el referéndum del 4 de noviembre.
“Lo que queremos es que vayan a las urnas bien informados y sea los que decidan con su voto”, señala Morales.
El pastor Jaime Perdomo que pertenece además a la Junta Directiva de la Confraternidad de Pastores Hispanos de Nueva Inglaterra es uno de los más activos miembros del Movimiento contra el no casino.
“Lo iniciamos en East Boston, logramos la victoria y esto ha sido hacia arriba, porque está científicamente comprobado que un casino lo que trae es droga y lo delicado de todo esto es que las personas más afectadas van a ser nuestros jóvenes y nuestros niños”, enfatiza.





