Dominic Avellani dejó herencia en la comunidad

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Por Carlos Quintero

2-dominic avellaniLa semilla del aprendizaje fue el mejor obsequio que el profesor Dominic Avellani le entregó a la población inmigrante desde 1972, cuando fundó su primer centro para la enseñanza del inglés.

Su familia se había instalado en los Estados Unidos, procedente de Tione Degli Abruzzi, Italia, en 1958. Dominic conocía los obstáculos de toda familia para adaptarse a una nueva sociedad y sobrevivir económicamente. Estaba convencido que la educación era la clave.

Vivió en Somerville y dedicó su tiempo a las familias de Everett, Chelsea, Lynn, Revere, Winthrop e East Boston que acudían a sus clases por ser más económicas y efectivas. Muchos residentes de Dorchester, Jamaica Plain, Roslindale y Roxbury se desplazaban hasta su salón de clase para captar sus conocimientos.

Fue guía y consultor del sistema de Escuelas Públicas de Boston por 30 años. Su obra personal fue el Boston Adult Education Center de East Boston y un centro similar en el Northend -barrio italiano- donde muchos inmigrantes y sus hijos conocieron las primeras letras en inglés, validaron su bachillerato, computadores, se prepararon para ser ciudadanos de los Estados Unidos, recibieron prevención contra las drogas y el alcohol  y aprendieron a manejar sus negocios.

Muchos recibieron tutoría para ingresar a la universidad y conseguir becas.

Muchos de sus 50 mil alumnos en 42 años de trabajo, y otros que no lo conocían pero apreciaban su legado, desfilaron por la Magrath Funeral Home en 325 de la Chelsea Street en East Boston para entregarle sus oraciones y decirle un “hasta pronto, maestro” quien el 27 de septiembre, sufrió un paro respiratorio fulminante.

Antonia Allen, conocida por todos los estudiantes, fue su mano derecha, su auxiliar durante 34 años y contribuyó a todo lo antes mencionado.

Para la familia y compañeros de facultad, vayan las condolencias de parte de los que laboramos en El Mundo y sus amigos del Centro Cultural Cubano y Club Cultural Español, instituciones a las cuales pertenecía y era asiduo asistente a sus eventos.

“Dominic será siempre recordado”, señaló Alberto Vasallo, fundador de El Mundo y presidente del Club Cultural Cubano.

Siguiendo su legado y tradición, su hijo Renato continuará el Boston Adult Education Center, abriendo sus puertas en un futuro cercano.

Nacido en 1947, Avellani se jubiló del sistema educativo de Boston en 2005, después de 33 años de servicio. Su centro educativo fue un esfuerzo económico personal. No recibía auxilios oficiales para sostenerse. Dedicaba tiempo a estudiantes que se salían de la escuela “drop outs” y los impulsaba para regresar.

En 2007 recibió el honor  del National Caring Award en Washington. Dijo: “He recibido muchos reconocimientos, pero este premio no se puede comparar con ninguno”.

Al pasar por la London Street en East Boston, muchos miran hacia el centro educativo, cierran sus hijos y visualizan a su profesor Avellani entregando  sabiduría generosamente. Esa imagen nunca se borrará de la mente.

El agradecimiento permanecerá  palpitante en cada corazón.

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