Su vida es luchar por la justicia social

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Por MAXIMO TORRES.-

Annia Lembert vino a vivir a los Estados Unidos cuando tenía 8 años de edad. Salió de República Dominicana de la mano de sus padres y de su hermana huyendo de la “tiranía trujillista”. Su padre se había asilado en la embajada norteamericana para evitar que lo mataran porque “no se callaba de las injusticias”.

De allí le nace su amor y entrega por la justicia social, repitiendo un lema de su padre que se le grabó en la cabeza desde niña que dice “el que no vive para servir no sirve para vivir”.

Annia Lembert tiene toda una historia de vida en favor del inmigrante, desde muy joven se involucró en diferentes actividades políticas y comunitarias y desde hace seis años es Comisionada de Derechos Humanos de Lawrence. “No tenemos jurisdicción en otras áreas, pero ayudamos a la gente”, dice.

La Comisión es una institución mundial creada en Ginebra en 1954. “Nosotros nos encargamos de hacer prevalecer el derecho de cada ser humano en Lawrence”, señala Annia que tiene sus oficinas en el mismo edificio del Concejo de la Ciudad.

“Hay gente que piensa que por ser indocumentada no tiene derechos, pero eso no es verdad, tiene todos los derechos como cualquier ser humano”, enfatiza.

La mayoría de los casos que ha seguido la Comisión han sido por brutalidad policial, personas que al ser arrestadas han sido maltratadas por la policía. “Hemos logrado con el apoyo del ex jefe de policía, John Romero, suspender a varios oficiales por haber usado fuerza excesiva a la hora del arresto”, anota.

En los últimos años los reportes de ese tipo han bajado luego que los policías de Lawrence participaron en entrenamientos de sensibilidad humana y sobre cómo tratar a una persona cuando es arrestada. “Esto redujo mucho los casos de brutalidad policial”, indica.

Annia Lembert señala que es importante que las personas que no tienen papeles no deben sentir ningún temor porque no los “vamos a reportar al Servicio de Inmigración, ellos tienen esa mala concepción de que no tengo papeles me van a deportar y eso no es cierto, hay que hacer prevalecer nuestros derechos”.

La Comisión también ha recibido denuncias de casos de explotación laboral y de personas que han sido despedidas injustamente de sus trabajos. “Cada una de las denuncias la hemos presentado al Departamento de Labores y hemos conseguido el asesoramiento de abogados pro-bono que se dedican a defender esos casos”, explica.

“Ultimamente resolvimos un caso que si bien no estaba dentro de nuestra jurisdicción era un caso que nos tocó el corazón, era un muchacho que residía en Lawrence con sus padres y fue arrestado en Nueva York. Estaba en la cárcel y fue maltratado y violado. Lo llevaron al hospital por esa violación y lo tenían incomunicado de su familia. A través del Consulado Dominicano pudimos ayudarlo”, relata.

Este caso se resolvió luego que las autoridades tuvieron conocimiento de lo que estaba ocurriendo dentro de la prisión.

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“Trabajo por amor a mi gente”

“Este es un trabajo voluntario y si uno no le pone amor a lo que hace no podemos ayudar a nuestra comunidad”, expresa Annia Lembert, Comisionada de Derechos Humanos de Lawrence. Dos veces por semana va a la oficina para procesar cada uno de los casos, llenar documentos y enviarlos a la oficina correspondiente.

“Mucha gente cree que uno pierde tiempo siendo voluntaria. Yo creo todo lo contrario porque cada vez que ayudo a mis semejantes por cualquier abuso me siento gratificada”, anota.

La Comisión es una organización que necesita tener más miembros, en estos momentos solo hay seis y están pidiendo que se nombren a otras personas. “Yo soy la única que está retirada del trabajo y tiene tiempo para abocarse de lleno a cualquier de los casos porque no hay presupuesto para nombrar una secretaria y un director, la situación económica de la ciudad no está para esos nombramientos”, explica.

La reconocida activista señala que el trabajo de la Comisión “no es de dos horas sino de 24 horas al día”. Sus tarjetas de presentación tienen el número de teléfono de la oficina y de su celular para que la gente la pueda llamar a cualquier hora en caso de cualquier abuso.

Annia Lembert es una defensora de los trabajadores temporeros, se ha unido a la lucha de varias organizaciones por conseguir un aumento del salario mínimo y por la licencia de conducir para los indocumentados. “Toda mi vida ha sido de lucha”.

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