“No creo que la tecnología llegue al punto de desaparecer los libros”

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Entrevista con Dolores Calaf, vicepresidenta de la Feria Internacional del Libro

Dolores Calaf, de origen puertorriqueño, ha estado casi toda su vida vinculada a la educación y al activismo comunitario. Con una maestria en Emerson College en comunicación y en producción de televisión, Calaf ha trabajado en diferentes centros de estudio y en organizaciones comunitarias como la Alianza Hispana, Inquilinos Boricuas en Acción (IBA) y otras. Su gran vocación de servicio la llevó hace varios años a “meterse de lleno” como voluntaria cuando recién se iniciaba la Feria Internacional del Libro en Lawrence que ya lleva 9 años y que, según dice, cada vez se abre “más al mundo literario”.

Cuando trabajaba como directora del Centro Regional de Cambridge College, Calaf le dio mayor atención a la Feria del Libro como una manera de incentivar la lectura entre nuestros niños y jóvenes.

“Yo no creo que el libro vaya a desaparecer por más avances tecnológicos. Eso es algo que hemos discutido y hablado mucho con editoras de libros. El libro va a estar ahí , el libro en si guarda un misterio diferente y una generación como la de nosotros que nos criamos a base de libros y no de tecnología siente que no es lo mismo, no es la misma sensación, es otra dinámica física y emocional”, dice Calaf.

Pero hay quiénes creen que el avance de la tecnología se ha convertido en una amenaza para los libros?

“Yo lo que creo es que no hay que verlo como algo negativo, como una amenaza porque por comodidad muchos jóvenes utilizan esos aparatitos tecnológicos para leer y eso es lo bueno, lo importante es que los jóvenes lean”. 

En los comienzos de su participación en el comité organizador de la feria, Calaf se vinculó a muchas personas, entre ellas a una reconocida escritora y dueña de una editorial, Yaniczia Cannett, de nacionalidad cubana, quien es autora de varias novelas y de cuentos infantiles que ha llegado a las escuelas de todos los Estados Unidos. “Por un tiempo estuve ayudándola y como estaba metida en el mundo literario me ayudó a conseguir escritores de otras nacionalidades”, dice.

En sus inicios la feria estaba orientada al mundo literario dominicano, pero “eso ya ha ido cambiando, cada año traemos a escritores de otras nacionalidades hispanas y no hispanas que tienen amor por la literatura”, anota.

Calaf señala que su trabajo es enteramente voluntario y que cada uno de los miembros del Comité aportan “un poquito cada uno” para el éxito de la feria.

“Cuando uno se compromete en algo hay que darse cien por ciento pese a que no le están pagando” indica, destacando que en el último año han involucrado a muchos jóvenes.

A nivel local también se han preocupado en invitar a más personas que tienen potencial o que ya están escribiendo una obra literaria.

“Lo ideal es que tengamos una sede con todas las facilidades para mantener a través del año una serie de actividades que nos de presencia, ya tenemos el ofrecimiento del alcalde Dan Rivera”, concluye.

Desde otro ángulo

Lo bueno: Yo diría que esta feria fue una de las más concurridas y eso es lo bueno.

Lo malo: Es que hay que buscar el dinero, todo cuesta y no tenemos una partida del gobierno.

Lo feo: Es que la feria se acabó. 

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