
La Cónsul general de El Salvador en Boston, Alba Azucena López, presidió uno de los más emotivos homenajes como parte de los actos de conmemoración del XXXV aniversario del Martirio de Monseñor Romero, quien fuera asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa en la capilla del Hospital Divina Providencia en San Salvador.
“Si me matan, resucitaré en el pueblo y ese es el legado que nos ha dejado, ofrendó su vida y ha resucitado en el pueblo salvadoreño y en todos los pueblos del mundo para seguir abogando porque cese la violencia y sigamos por el camino de la paz“, dijo la funcionaria consular en un acto público en las instalaciones del Consulado que contó con la asistencia de representantes de distintos sectores de la comunidad.
Además la Cónsul inauguró una muestra fotográfica que lleva por título “Monseñor
Romero, el Santo de América: la voz de los sin voz”.
Esta actividad representó una celebración especial debido a que el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, anunció la fecha oficial para la beatificación de Monseñor Romero, programada para el próximo 23 de mayo en San Salvador.
Hace tres años la Iglesia Episcopal lo había proclamado santo luego de una serie de gestiones, pero a Monseñor Romero, según dice la Cónsul, “ya lo llamaban en muchos países de América Latina y del mundo San Romero de América“.





