Por Diego Ettedgui Lacau
Boston, MA – Es hora de que Ben Cherington se defienda con acciones y no con palabras. El equipo que armó para la temporada 2015 no termina de coger ritmo y día a día las esperanzas de los fanáticos patirrojos se desmoronan.
Por un lado están los problemas de los lanzadores, empezando con Rick Porcello, quien llegó a Boston y sin lanzar un pitcheo firmó una extensión de contrato de 4 años por $80,5 millones. Sin embargo, el derecho tiene marca de 4-8 y efectividad de 5.54, y ha sido derrotado en seis de sus últimas siete aperturas, sin contar su enfrentamiento más reciente contra los Azulejos.
Por otro lado, Allen Craig y Joe Kelly, adquisiciones realizadas a finales de la campaña pasada con la esperanza obtener un guardabosques/primera base de poder y un abridor de calidad, se encuentran en Triple-A a causa de su mal desempeño en las Mayores; mientras que John Lackey, jugador por quienes fueron cambiados Craig y Kelly, está brillando con los Cardenales de San Luis.
Y por último, el dirigente de los Medias Rojas no ha cumplido las expectativas, a pesar de haber ganado la Serie Mundial de 2013 en su primera temporada con Boston, ya que el año pasado su arsenal finalizó en el fondo de la tabla con 71 juegos ganados y 91 perdidos y, esta campaña, el equipo tiene récord por debajo de .500 y no termina de levantar cabeza, algo que ha sido un patrón en la carrera como dirigente de Farrell, quien tuvo marcas de 81-81 y 73-89 cuando estuvo con Toronto en el 2011 y 2012, respectivamente.





