Por Máximo Torres
Boston, MA – Se nos fue. Sergio Espinoza, el músico peruano que luchó contra el cáncer en el cerebro, partió hacia la eternidad después de una larga batalla contra esta enfermedad que lo apartó de lo que más amaba que era enseñar y difundir la cultura y el folklore de Perú con su zampoña en mano. La triste noticia la dio su esposa Elizabeth Rodríguez, quien con sus dos hijos Sergio y Claudia Espinoza estuvieron a su lado en todo momento desde que cayó enfermo.
“Descansa en paz mi ángel guerrero, partiste a las 6:30 de la mañana del domingo 21 cuando comenzaba a celebrarse el Día del Padre“, dice Elizabeth, señalando que su esposo Sergio “dejó muy buenos recuerdos y enseñanzas, cumpliste como padre y por qué no decirlo como profesor“.
“En estos momentos no encuentro las palabras para describir todo lo que significaste en nuestras vidas“, anota Elizabeth.
[Leer también: Música peruano con cáncer necesita ayuda]
Su partida provocó un inmenso dolor no sólo en la comunidad peruana sino en las diferentes comunidades latinoamericanas que se habían unido para apoyar al músico peruano.
“Peruanos Unidos por el Prójimo” organizó diversas actividades para ayudar económicamente a Sergio Espinoza. La última actividad que se realizó en el Centro Cultural Verónica Robles con una pollada y picaronada le permitió a la familia recaudar la suma de 3.500 dólares.
“Nuestro profundo agradecimiento a todas las personas que nos apoyaron“, señala Elizabeth.
William Poma de Pollos a la Brasa El Chalán expresó su profundo dolor por la muerte del creador y director de “Inkas Wasi”, transmitiendo sus condolencias a la familia.
Espinoza cayó enfermo en enero del 2014 luego que los médicos lo sometieran a una cirugía de emergencia al cerebro cuando cumplía 50 años de edad. Los médicos habían logrado eliminar un tumor maligno Etapa 4, pero el tratamiento de quimioterapia y radiación le causó mucho sufrimiento físico y emocional.
Músicos peruanos como Alfredo Velásquez de Son del Sol se habían unido para colaborar con las diversas actividades que se organizaron en solidaridad con Sergio Espinoza.
Espinoza vino a los Estados Unidos en el 2003 para fundar Inkas Wasi, un grupo de música y danza de los andes con base en Boston, y desde entonces estuvo compartiendo su cultura, su alegría, su destreza musical y su experiencia vivida en los Andes del Perú.
Emocionado y casi al borde las lágrimas, su hijo Sergio lo recuerda con cariño desde cuando emigraron de su país en busca de mejores oportunidades. “El arte de nuestro padre siempre ha sido la música y su amor a la familia y a su cultura“, anota.
Muchos de los peruanos, latinoamericanos y anglosajones lo recuerdan tocando su flauta en Faneuil Hall y Harvard Square. Su pasión por la música folklórica no tenía limites y hoy está en las alturas siguiendo su misión de difundir su arte. Descansa en paz Sergio.







