Por El Mundo Boston Media
La mujer viajaba sola. Estaba embarazada, pero no tenía fecha de parto sino hasta dentro de un mes, por eso no dudó en hacer el viaje que tenía pautado el pasado miércoles 7.
Seis horas después del despegue, empezó a sentir fuertes contracciones. No sabía qué hacer, porque todavía faltaba un tramo demasiado largo del viaje, y no iba a llegar.
Pudo haber sido un desastre, pero terminó siendo un milagro.
[Leer también: Hombre de 62 años sobrevivió seis días en el desierto comiendo hormigas]
Las azafatas se comportaron con un profesionalismo notable. Se ocuparon inmediatamente de la madre, la arroparon y preguntaron si había un médico. Alguien respondió presente y se acercó para atender a la mujer.
El piloto pidió permiso para aterrizar de emergencia en el Aeropuerto Ted Stevens de Alaska. Pero cuando aún faltaban 30 minutos para llegar, el bebé se adelantó.
El parto no tuvo problemas y la emoción generalizada fue registrada por una pasajera con su teléfono. La madre y su bebé fueron trasladadas a un hospital cercano en Alaska, y están en perfectas condiciones.
La única duda es la nacionalidad de la niña, porque nació en espacio aéreo estadounidense, pero en un avión perteneciente al estado chino.
[Leer también: Sorprenden a policía durmiendo en horas laborales]
Fuente: Contexto






