ALMA tiene una historia de vida de más de 15 años y ha ayudado a muchas mujeres a “salir de la sombra” para crear sus propios negocios en floristería, decoración y otros. “Hay mucha necesidad en las calles y lo que queremos es seguir ayudando”, dicen sus organizadores.
Por Máximo Torres

Boston – Tremendo desafío. Son muchas las mujeres inmigrantes que enfrentan día a día los más diversos problemas. Muchas de ellas se sienten solas, abandonadas a su suerte, sin “una brújula que las guíe”. De allí que más de 200 mujeres hispanas se han unido para relanzar la Alianza Latina de Mujeres en Acción (ALMA), una organización que nació en 1998 en Jamaica Plain para ayudar a las inmigrantes a “salir de la sombra”.
El lema que lleva la organización es “una para todas, todas para una, porque si alguien se cae todas la ayudamos a levantarse”, dicen sus organizadores.
María Álamo, Gladys Aquino- Gaines, Fatima Breton , Giselle Cabreja, Adrián Carrillo, Myrna Thonquist, Tania Rivera y Lydia Vega están al frente de ALMA que tiene como misión crear autosuficiencia económica entre las mujeres de las minorías, construir una fuerza política, así como educar y promover el liderazgo de las mujeres en el área metropolitana de Boston. Cuentan con el apoyo de empresarias mujeres como Maribel Morales, presidenta de “Sofrito Matilde”, Carolina Núñez de “Gustazo”, Bonelys Ramírez, principal de “Entre2 Studio- Art&Graphic Designer Co.”, entre otras.
“Hay mucha necesidad en las calles, la recesión todavía nos sigue golpeando y son muchas las mujeres inmigrantes que necesitan de nuestra ayuda para salir adelante”, dice María Álamo, una de las activistas más reconocidas por la comunidad y que ha formado parte del nacimiento de muchas organizaciones en diferentes ciudades de Massachusetts. Esta activista puertorriqueña que ha ayudado a inmigrantes de muchos de los 21 países latinoamericanos le dio vida a ALMA en su propia casa de Jamaica Plain.
A lo largo de más de 15 años la organización ha apoyado a muchas mujeres a crear sus propios negocios en floristería, decoración, limpieza y otros, pero sin recibir ningún tipo de ayuda.
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“El estado tiene la organización de “Mujeres apoyando mujeres”, la Ciudad de Boston tiene tremendo programa que comenzó el alcalde Walsh para ayudar a mujeres dueñas de pequeños negocios, pero ninguno de ellos llega a las mujeres de las minorías que no tienen muchos recursos porque, según dicen, no califican para recibir ningún tipo de ayuda.
“Para esos programas somos un cero a la izquierda, no valemos nada y eso es lo que pasa cuando vamos a pedir ayuda a alguna de esas entidades estatales o de la ciudad. Si vas lo que te dan es una solicitud y luego te dicen no calificas porque no tienes Seguro Social ni una cuenta en el banco. Esas mujeres se van decepcionadas y sin ningún rumbo donde buscar ayuda”.
“Esa es la necesidad que estamos cubriendo” anota Álamo, enfatizando que los fondos de la Ciudad y del Estado no llegan a cubrir las necesidades de las minorías porque “el sistema está programado para pedir documentos y muchas de ellas no lo tienen. Esa es la raíz del problema”.
La activista explicó que en Lawrence hay un tremendo programa para las mujeres que ya tienen un negocio establecido, pero para las que “quieren empezar un negocio no hay ayuda. Ahí es donde nosotros estamos”.
La organización ha enfocado su acción en el área metropolitana y alrededores que incluye Boston, Somerville, Lynn, Charlestown, Jamaica Plain, Chelsea, East Boston y Dedham. “Queremos primero hacer base en esta área para luego extender los recursos al resto de Massachusetts. Lawrence es el próximo paso”.
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Durante la ceremonia de relanzamiento de la organización, Gladys Aquino-Gaines, ex Superintendente de la policía de Boston, de origen guatemalteco y que obtuvo una maestría en Justicia Criminal y una licenciatura en Ciencias, fue la oradora principal.
“Como mujeres no debemos dejarnos vencer, vamos a tener muchos obstáculos en la vida, cuando comencé a trabajar como policía enfrenté muchos problemas, pero logré superarlos hasta ascender a Superintendente. Por eso les digo hay que buscar superarnos no dejando la escuela y seguir avanzando hasta hacernos profesional”, subraya la ex jefa policial.
El símbolo de la organización es la mariposa que representa a las inmigrantes que vienen a este país para ir de “planta en planta” para buscar un futuro mejor. Eso es lo que proyecta ALMA, “ayudar a las mujeres con depresión o que sufren de violencia doméstica”.
“Lo que buscamos es que las mujeres se organicen para crear pequeños negocios y nosotros como organización apoyarlas”, concluye María Álamo.
Testimonios
Giselle Cabreja es dominicana, lleva más de 23 años viviendo en los Estados Unidos, entre Nueva York y Boston. “Hay un altísimo índice de mujeres con depresión que necesitan ayudan, se sienten perdidas en el sistema. No estamos aquí para criticar a nadie, sino para ayudarlas a salir adelante. Todas hemos caído y tocado el suelo, pero hemos sabido sobreponernos. Lo que queremos decirles es que si se puede, yo llegue a los 14 años y como jóvenes estamos expuestas a muchas cosas. En las calles he visto mucha necesidad y aunque hablemos inglés y tengamos o no papales no nos sentimos seguras. Nos vamos a enfocar en ayudarlas a salir adelante”.
Higinia Castillo tiene casi toda su vida en los Estados Unidos. Cuando llegó hace más de 55 años estaba desorientada, sin padres, sin familiares que le tiendan la mano. “La vi negra, pero con la ayuda de Dios todo se puede”, dice. Hace 14 años conoció a María Álamo que la involucró en ALMA. “Pasé muchas dificultades y veo que las mujeres de este tiempo siguen en la misma situación, con los mismos problemas y ALMA es la organización que nos puede ayudar. En este país la gente se deprime tanto, se siente tan sola y la ayuda de ALMA no tiene valor”.
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Otro Ángulo…
La voz de una empresaria

Alexandra Román es la representante de “Sofrito Matilde”, una de las empresas que se identifica con las mujeres inmigrantes y que está apoyando el relanzamiento de la Alianza Latina de Mujeres en Acción (ALMA).
“Sofrito Matilde es una empresa familiar que representa la lucha de la mujer por salir adelante”, señala Alexandra, de origen puertorriqueño. Con sus padres vino muy joven a vivir a Boston. Hace 8 años que su señora madre, Maribel Morales, creó la empresa “porque le encanta la cocina y quiso hacerle un homenaje a mi abuelita Matilde Castro que todavía vive”.
“Esta es una empresa que se identifica con ALMA, con la lucha de las mujeres inmigrantes y queremos ayudar, además de hacerle la vida más fácil a las mujeres en la cocina con Sofrito Matilde”, anota Alexandra.
El producto se distribuye en diversos establecimientos de Massachusetts, pero quieren llevarlo a Springfield, Connecticut, y Nueva York donde “hay más población hispana”.
La idea de crear “Sofrito Matilde” surgió a raiz de que su hermano sufrió un accidente. Luego de su recuperación quería ser útil, pero “cuando a uno lo ven paralizado de la mitad del cuerpo nadie le quiere dar trabajo. Ahora es pieza fundamental en la empresa”, anota.





