“Sin tratar de ser alarmistas East Boston dejará de ser latino”

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Hay que preparar a la comunidad porque lo que se viene nos va a afectar a todos, incluso a organizaciones comunitarias como EBECC que tiene 37 años de vida promoviendo el avance de los inmigrantes latinos”, dice Frank Ramírez.

Por Máximo Torres 

➥ Director ejecutivo de EBECC pide mayor atención a las autoridades por desplazamiento de familias latinas.
➥ Director ejecutivo de EBECC pide mayor atención a las autoridades por desplazamiento de familias latinas.

Boston – En sus oficinas ubicadas en la parte baja del Post Office, el director ejecutivo del Concilio Ecuménico de la Comunidad de East Boston (EBECC, por sus siglas en inglés), Frank Ramírez, sale en defensa de una comunidad inmigrante preocupada por el desplazamiento de familias en lo que se ha llamado la gentrificación que es un proceso de transformación urbana.

“Sin ser alarmistas, que ese no es el punto, los latinos vamos a terminar saliendo de East Boston porque no vamos a poder pagar el alquiler de nuestros apartamentos. La renta va a seguir subiendo, las construcciones de edificios de lujo van a seguir por todos lados y vamos a ser desplazados por gente con mayor poder adquisitivo”, dice.

“Va a ser una cadena que nos va a afectar a todos, incluso a organizaciones comunitarias como EBECC que tiene 37 años de vida promoviendo el avance de los inmigrantes latinos”, anota.

Ramírez pide al alcalde Walsh desarrollar un plan concreto en varios idiomas, inglés, español y portugués, para ayudar a la comunidad. “Lo que tenemos que buscar es un diálogo con el alcalde porque necesitamos ser escuchados, ser consultados. Lo que pasó en Chelsea con las elecciones municipales nos puede ayudar indirectamente, seis latinos resultaron electos Concejales que tendrán que trabajar a partir de enero para lidiar con el aumento de la renta que está también afectando a su comunidad, pero en East Boston no tenemos liderazgo latino”, enfatiza.

¿Qué es lo que más le preocupa?

El desplazamiento de familias latinas o la gentrificación que es el resultado de una falta de políticas públicas que protejan a las familias de bajos ingresos, al pequeño empresario y al inquilino que ha tenido muchos años viviendo en East Boston. Se nos quiere echar de East Boston sin ninguna consideración bajo el argumento del desarrollo.

¿Se opone usted al desarrollo?

“Yo no me opongo al desarrollo, al progreso de la ciudad, a la gentrificación, sino a lo que me opongo es que no ha habido un plan concienzudo de considerar a quienes viven alrededor de esos nuevos edificios de lujo que están construyendo o para tener la buena voluntad de ver que también se establezcan viviendas que estén al alcance del resto de la comunidad. La mayoría somos latinos en East Boston, somos más del 53 por ciento, pero si no tenemos acceso a la vivienda, no podemos pagar por un apartamento lo que nos va a quedar es irnos a otras ciudades.

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¿Pero por qué tenemos que irnos si nosotros hemos mejorado East Boston?

Frank Ramírez dice que la desaparición de las familias de East Boston va a originar como consecuencia la desaparición de los negocios latinos.
Frank Ramírez dice que la desaparición de las familias de East Boston va a originar como consecuencia la desaparición de los negocios latinos.

Eso es lo lamentable, se quiere deshierbar los campos que han sido mejorados por nuestra propia comunidad. Los latinos hemos mejorado East Boston, le hemos dado desarrollo. Yo recuerdo que habían casas abandonadas, cantinas donde la gente venía a emborracharse, ahora es diferente y lo que encuentras por la calles es gente de corporaciones de bienes raíces que quieren comprar tu casa.

¿Quiénes vienen?

Ya hay nuevos inquilinos en los edificios de apartamentos que son jóvenes profesionales que vienen por un año o dos y se van a otro lugar, son gente de altos ingresos, mientras nuestra comunidad queda marginada.

¿Cómo ven todo esto las autoridades?

Yo creo que la preocupación es solo de la comunidad. Nosotros organizamos un foro público para ver la situación del desplazamiento, invitamos al alcalde Walsh, al concejal Sal LaMattina y a otras autoridades, y el único que estuvo presente fue el representante estatal Adrián Madaro.

El alcalde no vino, pero mandó a dos representantes que dijeron no tenían autoridad para contestar preguntas. Se supone que estamos en una democracia y que no puedan hablar los representantes era un poco absurdo y me quedé frustrado. Estuvieron también el comisionado de Inspección y el jefe de gabinete de vivienda.

¿Qué es lo que dejó este foro?

Muchas quejas, mucha preocupación por el desplazamiento de familias, pero lo que nos llamó la atención fue el caso de una propietaria de vivienda que se quejó que los inspectores llegaron a su casa y encontraron que el detector de humo no estaba funcionando. Le dieron una multa, pero alegó que a la corporación que compró los edificios de la Maverick donde se desplomó una pared y que fue visitada 5 veces por los inspectores no le dieron ni siquiera una amonestación.

¿Qué pasó? ¿Por qué no se le sancionó? ¿Por qué multar a una persona por un detector de humo y no sancionar a la corporación responsable de la caída de una pared de uno de los edificios? En este caso los más afectados han sido las familias que han sido desplazadas

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¿Qué es lo que está haciendo EBECC?

Buscamos cómo ayudar a la comunidad, hay mucha desesperación, hay angustia en las familias por el alza de las rentas.

¿Cree que con este proyecto que está promoviendo el alcalde de “Re imagine Boston 2030” habrá un East Boston sin latinos?

Absolutamente, yo creo que sí, va a venir una oleada de personas que tienen mayor poder adquisitivo para comprar o rentar viviendas caras, en el caso de los condominios nuevos o viviendas individuales, rentar un apartamento en esos edificios de lujo va a costar por encima de los 3,000 dólares cuando el promedio de los ingresos de nuestra gente no supera los 26,000 dólares al año. ¿Cómo nuestra gente va a poder pagar esos precios?

¿Pero se habla de construir viviendas de bajo costo?

Es posible, pero qué hacemos construyendo 10 unidades para familias de bajos ingresos, las cuales van a estar listas en 4 o 5 años, cuando las grandes corporaciones se van a dedicar a construir apartamentos de lujo, el mismo mercado va a dictar en 4 a 5 años el nivel de ingresos para ocupar estas viviendas. Es una completa dislocación de la comunidad.

¿Cómo va a afectar a los negocios latinos?

La desaparición de las familias de East Boston va a originar como consecuencia la desaparición de los negocios latinos, es una cadena que se va a ir dando. Pero lo que más nos preocupa es el sentido de comunidad, muchos de los niños latinos consideran East Boston como su hogar, los parques donde van a jugar fútbol es su comunidad, es parte de ellos, su iglesia, imagínate el impacto que va a tener en la vida familiar. De allí que tenemos que prepararnos.

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¿Como organización también se verían afectados?

Absolutamente, las organizaciones comunitarias también nos vamos a ver afectadas, nosotros atendemos como a unas 5,000 personas y derivamos a muchos de ellos al Centro de Salud de East Boston, la mayoría va al centro, tienen su médico, se identifica con el servicio, pero si esta gente sale las mismas instituciones se van a ver afectadas, nosotros vamos a ser afectados. Va a ser una cadena, sin tratar de ser alarmistas que ese no es el punto, sino de ir preparando a la comunidad.

¿Qué es lo que tenemos que hacer como comunidad?

Organizarnos, tenemos que establecer un diálogo con nuestros Representantes estatales y Concejales de la Ciudad para presentar un frente con alternativas concretas, existe la capacidad profesional e intelectual para hacerlo, que nos den la oportunidad de dialogar, de intentar un proceso de arriba para abajo, no podemos estar afuera, tenemos que estar metidos en el proceso.

¿Pero cómo si hay tanta desigualdad?

Esa es la madre del cordero. Boston es una sociedad racial, con los servicios en los que uno ve todavía racismo. De 50 ciudades a nivel nacional Boston es la tercera en desigualdad de ingresos, lo que quiere decir que si un trabajador gana 20,000 dólares al año el otro hace 15 veces más, es decir unos 300 mil dólares al año.

Boston es la tercera ciudad de los Estados Unidos con esa desigualdad y eso para una ciudad que se vanagloria de la diversidad, de las libertades públicas, de la inclusión es una contradicción letal. Existe esta disparidad y ¿quiénes somos la mayoría de personas de bajos ingresos? Los inmigrantes latinos. 

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