El padre Daniel es el administrador de la Inmaculada Concepción en Revere
Por Jeaneth D. Santana

Revere, MA – Solidaridad, entrega y pasión por el prójimo. Cualidades que a diario dejan huella en quienes reciben un gesto, una sonrisa y una mano amiga del padre Jorge Daniel Lazo Pujada, quien es el administrador de la iglesia católica La Inmaculada Concepción en Revere. Tiene 34 años y toda una vida por delante para continuar sirviendo a la comunidad latina y seguir aumentando la fe entre sus feligreses.
El padre Daniel, como lo conocen en la parroquia, se ordenó de sacerdote en el Seminario Redemptoris Mater de Cosenza, Italia, lugar en donde se preparó por 10 años. Antes de esto, cuando terminó el colegio en Perú, ingresó a la universidad a estudiar Sicología, tenía un trabajo y una novia “pero no era feliz” comenta a la vez que confiesa que nunca pensó ser sacerdote. “Yo no era muy religioso, era un muchacho que no siempre estaba en la iglesia, que no iba a catecismo, era uno que prefería pasear que ir a misa, los sacerdotes para mí eran aburridos ¡y mira cómo se divirtió el Señor conmigo que hizo una historia así!”.
Recuerda que como todo joven de su edad buscaba la felicidad y un lugar en la vida, se sintió perdido, entró en una crisis existencial, no creía en nada ni en nadie, se volvió ateo hasta que después de un itinerario de fe que hizo con su familia pudo regresar a la iglesia y tener un encuentro profundo con Dios, descubriendo su amor, dice. “El Señor poco a poco me puso el camino, supe que mi felicidad y salvación era el ser sacerdote”. Por ello dejó atrás todo, a su familia, la universidad, el trabajo, a su novia y emprendió la búsqueda del camino de fe que terminó con su ordenación como sacerdote en el 2010.

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Es el mayor de dos hermanos. Su familia sigue en Perú y pese a la distancia física sigue manteniendo vivo el vínculo familiar. “Mi padre cuando se enteró de mi decisión de ser sacerdote lloró mucho pero lo aceptó; mi madre fue testigo de mis sufrimientos y de los que yo causé, ambos me apoyaron, no me detuvieron”, comenta.
La Immaculate Conception Catholic Parish está ubicada en Revere, Massachusetts (133 Beach Street) y es el hogar del padre Daniel desde hace 3 años. Cuenta con el servicio de traducción simultánea. El padre aconseja a sus feligreses a “dar un espacio al idioma” para aprender inglés y romper las barreras del aislamiento “no podemos pretender que sean los americanos que se acoplen a nosotros, cada inmigrante debe respetar a la Nación e intentar acoplarse a ellos para de esta forma desterrar la ola antinmigrante que por nuestras aptitudes de negarnos hablar inglés se han generado” expresa de manera crítica y frontal.
Su labor espiritual en la iglesia la Inmaculada Concepción no tiene horarios, trabaja de lunes a domingo y cuando existe una emergencia debe acudir al llamado para sanar el alma de quien lo necesita, para curar sus heridas, para extender su mano solidaria y decirle “presente, aquí estoy y siempre estaré”. Esta es la función de los sacerdotes, esta es la función del padre Daniel, quien siendo crítico y frontal, se ha convertido en el amigo fiel, en el ser solidario que sirve a la comunidad y que siempre tendrá una palabra y una sonrisa que cala en el alma de sus feligreses.





