Por Redacción El Mundo Boston

Boston – Reciben ayuda. Después de vivir en un hotel por más de cuatro meses y en el sótano de una iglesia por casi dos meses, varias de las familias que habían sido desplazadas forzosamente de sus casas en la Maverick Street de East Boston ya tienen nuevo hogar. Ana Saravia que vive con su hija y sus nietos ha sido reubicada en un apartamento de la 102 de la Wester Street. “Esto ha sido una bendición”, dice Ana luego de pasar la Navidad y el Año Nuevo con su familia durmiendo en catres en el sótano de la iglesia luterana que abrió las puertas a 22 adultos y 9 niños que habían quedado literalmente en la calle.
Ya muchas de estas personas han dejado la iglesia luego de ser reubicados en apartamentos de bajo costo, pero aún tres familias siguen en el limbo, sin saber todavía cuál va a ser su futuro. Glenda Saravia tiene tres niños y está a la espera de que le consigan un apartamento, al igual que Olga Pasco, madre de dos jóvenes estudiantes. “Estamos viviendo con los días contados porque la Iglesia ya nos notificó de que es tiempo de salir de ahí”, dicen.
Las 22 personas y 9 adultos, todos de origen latino, habían quedado en la calle luego que recibieran la devastadora noticia en la Corte de que el dueño de los edificios 173, 175 y 177 de la Maverick Street no tenía ninguna obligación de seguir pagándoles el motel.

Según denuncia de los propios inquilinos, la corporación propietaria de los edificios aparentemente provocó un derrumbe en la parte posterior de uno de los edificios para movilizar a las autoridades y ordenar el desalojo por la amenaza de la caída de uno de los inmuebles que podría traer graves consecuencias. Los inquilinos se quedaron en la calle, sin nada, sin sus pertenencias.
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Inicialmente la corporación sufragó con todos los gastos de hospedaje en un hotel y luego en un motel, mientras se reparaban los daños causados al edificio de la 175. Los inquilinos esperaron pacientes ser devueltos a sus hogares, pero de la noche a la mañana y por orden del juez se quedaron en la calle.
Activistas de diferentes organizaciones salieron en defensa de las familias. “No podemos permitir más abusos, todas son familias hispanas y hay niños que están sufriendo mucho con esta situación”, decían, argumentando que la corporación es el mismo dueño del edificio que se derrumbó hace un par de años en la Chelsea Street causando los mismos daños a sus inquilinos.
“Aquí vivimos y aquí queremos estar”
La mayoría de las familias desplazadas de los edificios de la Maverick Street ha logrado quedarse a vivir en East Boston cuando los alquileres siguen subiendo. “Es difícil, pero aquí vivimos y aquí queremos estar”, dice Ana Sarabia.

Los abogados que asumieron la defensa de los inquilinos “no dicen nada y lo que yo creo es que no vamos a sacar nada, todo va a quedar en promesas y vamos a perder todas nuestras pertenencias”, señala Eloy Romero, un inmigrante peruano naturalizado norteamericano que tenía su negocio en la 175 Maverick Street y vivía por casi 20 años en ese edificio.
“Ahora dicen que van a conseguir una orden del juez para sacar nuestras cosas, pero todo esto va a paso de tortuga y no vamos a lograr nada, el poder económico es el que manda”, anota.
Los alquileres se han disparado en East Boston. “Muchas familias están siendo desplazadas y esta es una historia que se repite cada vez con mayor frecuencia porque las familias inmigrantes no pueden darse el lujo de demandar a los poderosos que nos están sacando bajo cualquier pretexto para construir propiedades de lujo y favorecer a las personas con mayor poder económico”, enfatiza Romero.





