
El gobierno estadounidense renovó una alerta dirigida a sus connacionales que tengan planeado visitar México. El riesgo se focaliza en ciertas zonas del país, donde según reza el comunicado “ciudadanos han sido víctimas de crímenes violentos, como homicidios, secuestro, extorsión y robo”. Se trata de poco más que un trámite, que de manera regular se va renovando. Tanto para México como para otra veintena de países.
Entre enero y septiembre de este año, las cuentas oficiales registran 29.000 homicidios en el país, de los que 16.747 fueron asesinatos. Las cifras han ido aumentando proporcionalmente. De continuar la tendencia durante los meses que faltan por contabilizar, el 2016 se convertiría en el año más violento desde la llegada al poder de Peña Nieto, a finales de 2012.
“Enfrentamientos armados entre bandas criminales o contra las autoridades mexicanas han tenido lugar en calles y espacios públicos durante el día”, señala el anuncio, que renueva la alerta lazada en abril. Los territorios marcados en México apenas ha variado: Ciudad Juárez en Chihuahua, Manzanillo en Colima, un puñado de ciudades del Estado de México, la mayor parte de Michoacán, Guerrero, Sinaloa y Tamaulipas.
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