Médico de tres guerras: José Báez, Orgullo latino

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Es un médico dominico-americano que estuvo dos veces en Irak y una vez en Afganistán, tiene toda una historia de desafíos y de lucha por salir adelante. Ahora tiene su propia clínica en Lawrence donde se ha ganado el corazón de la comunidad no solo de esa ciudad sino de localidades vecinas.

José Báez llegó a los Estados Unidos cuando tenia 16 años de edad, en el verano de 1968. Salió de su país, República Dominicana, con muchos sueños, con muchas ilusiones, pero su mayor sueño era ser médico. Se puso a estudiar, aprender inglés y terminó el High School en New Jersey para ingresar al Ejército norteamericano. Con una vida llena de desafíos, de sacrificios, Báez siempre mantuvo su pasión por la medicina. “Dios te abre puertas y tuve la oportunidad de estudiar para médico de combate”, dice. Estuvo dos veces en Irak, la primera en el 2005 cuando recién habían matado a Sadam Husein, volvió en el 2008 y luego en Afganistán en el 2010. De allí que se le conoce como el médico de las tres guerras. Este joven inmigrante nunca bajo la guardia, siguió estudiando, se graduó de Osteópata de la Universidad para después hacer su internado en Harvard University. Siguió su carrera trabajando en varios hospitales. Ahora tiene su propia clínica en Lawrence donde se ha ganado el corazón de la comunidad no solo de esta ciudad sino de localidades vecinas.

“Mi sueño viene desde pequeño, yo era un niño enfermo, me dio fiebre reumática, terminé hospitalizado muchísimas veces, mi mamá con tantos niños me dejaba solo en el hospital, pero sentí el calor de los médicos, de las enfermeras. Allí me nació el amor por la medicina”, rememora Báez en una entrevista con El Mundo Boston y en la que hace reflexiones sobre la importancia de estudiar, de prepararse para el futuro.

“Hay gente que no cree en nosotros, cuando llegué me decían cómo vas a ser médico si no sabes el idioma y segundo vienes de una familia muy pobre, mi mamá vivía en los proyectos para ahorrar dinero y mandar dinero a sus 5 hijos en República Dominicana”, apunta. Su madre era madre soltera.

En el High School en New Jersey tuvo la suerte de tener profesores cubanos y boricuas “muy motivadores” que lo ayudaron a graduarse para luego ingresar al Ejército de los Estados Unidos. “Fue una decisión afortunada porque a pesar de que se pasa mucho trabajo, muchas dificultades, el entrenamiento es muy riguroso, más si tu no hablas el inglés perfecto, para mi fue una escuela, pude aprender disciplina, el idioma, aprender a mandar y ser mandado, y pude aprender lo que es responsabilidad”, enfatiza.

Con muchos sueños

Báez recuerda que cuando ingresó al Ejército tenia previsto ir como “infantero de guerra”, pero se le apareció un joven puertorriqueño que lo orientó por sus altas calificaciones para que sea médico de combate. “Yo se que no hablas mucho inglés, pero puedes estudiar. Yo soy médico de combate, estudié en la Universidad de San Antonio y te pregunto quiere hacer lo mismo”.

“Mi respuesta fue mi sueño es ser médico”.

Luego de pasar por un entrenamiento básico en Nueva Jersey, Neira viajó a San Antonio, Texas, para estudiar en la Universidad de Ciencias Médicas donde recibió una preparación en las diversas ramas, incluyendo la enfermería y la oftalmología. De allí salió como médico de combate. Su primera asignación fue en Corea, en un hospital como a tres horas de la capital. “Allí fui asistente médico, enfermero, ponía yeso, asistía en las cirugías, ponía inyecciones, aprendí muchísimo”, dice.

Cuando terminó su tiempo de servicio en el Ejército le ofrecieron ascenderlo al rango de sargento, pero ya había tomado la decisión de ingresar a la Universidad para cristalizar sus sueños de ser médico. Luego ingresó a la Guardia Nacional porque el estado subsidiaba los estudios. En la Universidad siguió la carrera de biología, pre-medicina y luego su asesor le sugirió estudiar sicología, terminó graduándose de osteópata que es un tipo de medicina alternativa. Luego ingresó a Harvard University para empezar la residencia en medicina. Con su licencia de médico comenzó a ejercer bajo la tutela de la Universidad. En el 2005 comenzó a trabajar en el Hospital General de Lawrence donde, según recuerda vio “mucha necesidad en una comunidad que en su mayoría no hablaba inglés”.

Ahora a los 48 años Báez tiene su propia clínica en Lawrence. Se llama Health Quality Primary Care, en 290 Merrimack Street, Suite 205.

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