Bajo el gobierno de Donald Trump el trabajo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se identifica con fronteras, más específicamente la frontera con México.
Desde levantar un muro en el borde entre los dos países y militarizar la zona, declarar una emergencia nacional por la masiva llegada de solicitantes de asilo, hasta la cuestionada política de ‘tolerancia cero’ que implicó la separación de miles de familias. Todo ha hecho parecer que la función del departamento está concentrada en lidiar con la inmigración.
Por eso, la renunciante secretaria Kirsjten Nielsen terminó convertida en la cara de esas políticas polémicas con las que el presidente quiere limitar la inmigración, sobre todo la de centroamericanos.
Esa es una de sus funciones, pero no la única. El problema es que con la reestructuración (o purga, según sea la inclinación política del lector) que acometió el presidente en la última semana, molesto con lo que considera la incapacidad de Nielsen de lidiar con lo migratorio, el departamento se encuentra en una situación de incertidumbre que termina afectado el resto de sus tareas no migratoria y que son cruciales para la defensa nacional.
Fuente: Univision





