
Kendrick Ray Castillo tenía 18 años y solo le faltaban tres días para graduarse de la secundaria STEM de Highlands Ranch, en Denver. Le encantaba la ciencia y los autos, era un aficionado de la robótica y lideraba el equipo de competencia de su escuela. En el otoño iba a entrar al college para empezar sus estudios en ingeniería eléctrica o mecánica. Pero Kendrick murió sin cumplir sus sueños de ser ingeniero como su padre.
Este martes cuando estaba en su clase de literatura, mientras veían la película ‘La princesa prometida’ otro estudiante de su misma edad, Devon Erickson, entró al aula con un arma y empezó a disparar. La reacción de Kendrick fue abalanzarse de inmediato sobre el atacante para darle tiempo a sus compañeros de meterse debajo de los escritorios o huir. Así salvó muchas vidas, así perdió la suya.
“Quiero que la gente sepa sobre él. Era el mejor chico del mundo”, dijo sin poder contener las lágrimas su padre, John Castillo, a los medios locales.
Castillo señaló que aunque le ha costado mucho aceptar que su único hijo decidió enfrentar al atacante en lugar de esconderse, sabe que hizo lo que tenía que hacer y murió como un “héroe”. “Desearía que se hubiera ido y escondido, pero ese no es su carácter. Su carácter es proteger a la gente, ayudar a las personas”, reconoció.
Fuente: Univision





