
Cientos de inmigrantes marcharon de East Boston, Chelsea y Everett para una gran manifestación en el Liberty Plaza en la que pidieron detener los ataques a las comunidades inmigrantes, mejores salarios, licencias de conducir para todos en Massachusetts, residencia para los tepesianos y la tan anhelada reforma migratoria.
Gran movilización. Con banderolas, pancartas, pitos y matracas, cientos de inmigrantes de todas las razas y culturas salieron a las calles en East Boston, Chelsea y Everett para pedir “justicia” en una fecha en la que se celebra en casi todo el mundo el Día Internacional de los Trabajadores, fecha marcada en rojo para llevar a cabo diferentes reivindicaciones sociales y laborales. ¿Qué queremos? preguntaban de uno y otro sector y el grueso de los manifestantes respondía “justicia”.
Activistas de diferentes organizaciones pro-inmigrantes, líderes sindicales de todas las uniones de trabajadores, inmigrantes de diferentes nacionalidades con sus niños se tomaron las calles en las tres ciudades con más rostro latino para exigir no solo la reivindicación de sus derechos laborales sino la aprobación de una reforma migratoria justa.
“Es hora de levantar nuestras voces para demandar a la administración del presidente Trump que cese sus ataques contra la comunidad inmigrante y valore el aporte que los trabajadores inmigrantes hacemos a Boston, a Massachusetts y a todo el país”, dijo Antonio Amaya, director ejecutivo de la Comunidad Inc., una de las organizaciones pro-inmigrantes que tiene su sede en Everett y que tuvo una vistosa participación.
Contra ataques de Trump
Gladys Vega, directora ejecutiva de la Colaborativa de Chelsea, una de las organizaciones más proactivas en favor de los inmigrantes, se unió al clamor de los miles de manifestantes que pedían a gritos “justicia para la comunidad inmigrante” que es blanco de los ataques del presidente Trump.
“No vamos a permitir que nos sigan atacando”, subrayó la reconocida activista puertorriqueña que pidió orar por la salud de Edwin Argueta, uno de los activistas más destacados en la comunidad y que enfrenta una difícil situación médica. “Con Edwin somos los gestores de esta celebración”, dijo la activista pidiendo a los presentes una donación “porque nuestro compañero no está trabajando y su familia está angustiada”. Con Gladys Vega estuvo entre los manifestantes Yessenia Alfaro, una de las más activas organizadoras de la Colaborativa.
“Somos la fuerza laboral”
Otra de las organizaciones que estuvo presente fue MassCOSH con sus representantes Al Vega, Milagros Barreto, Erika Sánchez y Esther Loayza. “Nosotros como inmigrantes somos la fuerza laboral no sólo de nuestra región sino de todo los Estados Unidos, por eso merecemos respeto y no estar bajo constante ataque de la administración Trump”, dijo Loayza, demandando a la Ciudad representada por el alcalde Walsh y al Estado por el gobernador Charlie Baker “mayor protección a nuestros derechos laborales”.
Los manifestantes de East Boston, Chelsea y Everett, en su mayoría inmigrantes, luego de caminar por diferentes calles con gritos y cáticos alusivos a sus demandas se concentraron al final de su recorrido en una gran manifestación en el Liberty Plaza en la que pidieron detener los ataques a las comunidades inmigrantes, mejores salarios, licencias de conducir para todos en Massachusetts, residencia para los tepesianos y “soñadores” y la tan anhelada reforma migratoria.
Residencia para todos
“Este es un día para conmemorar la constante lucha por los derechos de los trabajadores y para que un día se abra la puerta a todos los inmigrantes dándoles residencia”, apuntó Loayza, una de las activistas de orígen peruano que está en todas las marchas pro-inmigrantes. También participó una delegación de City Life/Vida Urbana.
Los activistas hablaron desde un estrado que se montó frente al Cento Social de East Boston bajo el lema común de “detener los ataques a las familias trabajadoras”.
El Día Internacional de los Trabajadores se estableció el primero de mayo para recordar a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas que perecieron por participar en las movilizaciones que reclamaban una jornada laboral de ocho horas.
De aquellas protestas iniciadas en Estados Unidos el 1 de mayo de 1886, el punto culminante llegó tres días más tarde, en la conocida como Revuelta de Haymarket -también llamada masacre o incidente-, cuando en mitad de una manifestación estalló un artefacto explosivo contra la policía.





