
El presidente ecuatoriano Lenín Moreno decretó este jueves el estado de excepción en todo el territorio nacional para permitir la libre movilización de la ciudadanía, afectada por una huelga del transporte público y por fuertes protestas contra el paquete de reformas aprobado por el gobierno, que conllevan un aumento del precio de los combustibles.
El estado de excepción, que rige por 60 días, implica que se restringen algunas libertades y se permite a las autoridades tomar bienes públicos o privados para restablecer la normalidad de las actividades sociales, además de dotar de custodia adicional a las áreas estratégicas como refinerías, aeropuertos y plantas de generación.
Las protestas de los conductores del transporte público se cumplieron en avenidas y calles de las principales ciudades del país, donde los taxistas bloquearon importantes vías con sus vehículos, llantas quemadas y maderos y también agredieron con piedras y palos a otros transportistas que no acataron un llamado a paro, así como a policías que buscaban despejar las calles.
Las protestas también impidieron que tripulantes y pasajeros llegaran al aeropuerto Mariscal Sucre, al este de la capital, donde varios vuelos tuvieron que ser cancelados.
Hacia el mediodía, cientos de estudiantes universitarios protagonizaron una marcha que intentó llegar al palacio de gobierno, pero unas calles antes fueron bloqueados por escuadrones policiales y carros antimotines, a los cuales atacaron con piedras mientras eran repelidos con gas pimienta.
Algunas personas en medio de las protestas aprovecharon para cometer robos a locales comerciales y otras acciones vandálicas como atacar sin motivo vehículos particulares, especialmente en barriadas marginales de la ciudad portuaria de Guayaquil. En este país no se han producido grandes saqueos en las últimas décadas.
Las medidas que detonaron la protesta
Moreno aprobó este martes un paquete de reformas que elimina los subsidios a los combustibles con el objetivo de equilibrar las cuentas fiscales, alegando que significaban un gasto de 1,300 millones de dólares anuales, por lo que la gasolina de mayor uso en el país pasó de 1.85 dólares a 2.30 dólares el galón, mientras que el diésel subió de 1.03 a 2.27 dólares el galón.
Moreno ratificó que las medidas “están en firme, no existe posibilidad de cambiarlas, especialmente las relacionadas con un subsidio perverso que hacía demasiado daño al país”.
Fuente: EFE





