Religión, política y dinero: Escándalo Colombioano

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Por: ARMANDO CARDONA CATAÑO ( Periodista colombiano – [email protected] ) 

6-articulistaEl ejercicio religioso ha tenido desde que el mundo existe, una connotación asociada a un Ser Supremo, que ante todo, es bondadoso. Y tras El, han surgido a lo largo de los tiempos, las naciones y los grupos humanos, fervorosos seguidores de unos postulados implícitos, sinónimos de virtud.

El mundo está lleno de ellos quienes dentro de sus concepciones espirituales y religiosas, son paradigma en casi todas las expresiones dedicadas al bien y a la proscripción del mal. Pero en ellas también se han registrado extremos que merecen rechazo absoluto y que develan cómo tras la predicación y la práctica del bien, hay quienes buscan perversamente ventajas personales, familiares o de grupo.

Durante los últimos días Colombia ha sido epicentro noticioso de lo que sucede en la denominada Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, cuya orientadora es la señora María Luisa Piraquive, reconocida como la máxima autoridad religiosa y cuyo acatamiento ha sido evidente por lo visto en las manifestaciones de apoyo a su gestión espiritual que explica la credibilidad lograda en ellos.

Esta organización religiosa tiene además presencia en muchos lugares del mundo, lo que demuestra su intensa gestión misionera.

En Colombia, en donde está la sede de su “vaticano”, alterna su orientación espiritual con la política y es por ello por lo que en el Congreso de este país tiene significativa representación a través de un movimiento registrado ante las autoridades electorales con el nombre de Movimiento de Renovación Absoluta =Mira=, que lo convierte en su brazo político, y que le ha permitido acceder a posiciones de representación popular.

A esta empresa religiosa  y electoral, le ha llegado la mala hora con la serie de denuncias que los medios de comunicación colombianos han divulgado, al conocerse  las afirmaciones de su líder María Luisa Paraquive, en el sentido de que  los discapacitados no pueden ser pastores o predicadores en su iglesia. Esto desbordó el vaso de la tolerancia y a raíz de ello, como nieve, ha crecido el escándalo. Sólo unos ejemplos consignados en los medios televisivos, radiales y escritos, muestra la magnitud de lo que acontece.

Por ejemplo el Periódico El Espectador en su edición del miércoles 22 de enero teniendo como fuente informativa  la Cadena  Caracol, dice: “Caracol Radio reveló este martes que las autoridades  buscan establecer si la familia Piraquive, asociada  a la Iglesia Cristiana de Dios Ministerial de Jesucristo internacional y  al movimiento Mira, cometió enriquecimiento ilícito en su país”. Las mismas se extienden a varios países del Mundo entre ellos Estados Unidos, donde y de acuerdo con videos divulgados por la televisión colombiana, son propietarias de cuantiosos y lujosos bienes.

El escándalo crece como nieve, porque los mismos medios noticiosos, traen denuncias de un  miembro de la familia Piraquive, Ivan Darío Moreno Piraquive, hijo de la líder espiritual y quien según esos mismos medios, fue separado de ella por su orientación sexual.

Aquellas son escalofriantes, porque llegan a lo íntimo del núcleo familiar, relacionados  entre otros con la muerte de su padre el Pastor Luis Eduardo Moreno, esposo de su madre, ocurrida en l996, y otros  que involucran a su hermana, la senadora de la Republica de Colombia Alexandra Moreno Piraquive.( Periódico El Espectador Enero 21).

Estos hechos nos llevan  a la conclusión inexorable, de que una cosa es la parte espiritual, la creencia en Dios como ser Supremo, y otra es la perversión del alma de quienes creyéndose depositarios de la verdad religiosa, abusan de la fe de quienes se entregan a ellos, para llegar a

El, sean de la confesión religiosa que sea.

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