Crónica de una muerte anunciada

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Por Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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No hacía ni tres días que Lucy Pineda, directora ejecutiva de Latinos Unidos de Massachusetts, decía en un dramático y lastimero mensaje “no arriesguen la vida de sus hijos, de sus familias, no crean en lo que dicen los ‘coyotes’ que son traficantes, violadores, asesinos” para darnos en las narices con la noticia más espantosa, que nos llena de horror al saber que 53 inmigrantes murieron en un camión en San Antonio, Texas, en uno de los incidentes más trágicos de contrabando humano.

Los ruegos, las advertencias de Lucy Pineda de no cruzar la frontera arriesgando la vida no llegaron a tiempo o al parecer nadie quiere escucharlos. 

En el video que colgó en mi muro y que se regó por todas partes, la activista salvadoreña decía “les voy a hablar como defensora de los derechos humanos de los inmigrantes, como ser humano y como mamá”.

“A veces no me cabe en la mente como nuestra gente puede poner a sus hijos en manos de estos violadores, tomemos más conciencia de eso y no creamos en lo que dicen que ‘mi amigo pasó sin problemas y voy a mandar a mi hijo, a mi hija’. Este es un camino peligroso, super espinoso y no se sabe si su hijo o hija va a ser abusada o va a perder la vida en la frontera, es triste”.

Lo ocurrido en San Antonio, Texas, que ha conmovido al mundo porque es la peor tragedia migratoria en años nos debe llevar a una profunda reflexión. Vale la pena arriesgar la vida de nuestros hijos en manos de “coyotes” que solo les importa el dinero y les vale mierda transportar gente en condiciones inhumanas en camiones sin agua ni aire acondicionado. ¡Vale la pena morir por llegar a los Estados Unidos! Creo que no, absolutamente no. La vida de un ser humano importa.

Sin embargo, los “coyotes”, los traficantes de seres humanos le venden mentiras a la gente que con el gobierno del presidente Biden “la frontera está abierta”, lo cual no es cierto. “Tomemos más conciencia y no creamos en las mentiras que dicen los ‘coyotes’ y yo como mamá no pondría a mi hijo en manos de un violador, de un asesino, pero les dicen a la gente que ‘cuando entre a los Estados Unidos le van a dar asilo político’ y eso no es cierto”, subraya Pineda que lleva más de 20 años luchando por una reforma migratoria.

Durante su campaña el ahora presidente Biden prometió reformar la política migratoria y relajar algunas de las restricciones fronterizas de su antecesor Donald Trump al permitir a los inmigrantes solicitar asilo en la frontera estadounidense. La reforma migratoria es un cuento de nunca acabar, pero las distensiones hicieron explotar un flujo migratorio por la frontera que llevó en junio del 2021 a la vicepresidenta Kamala Harris a viajar a Guatemala con un claro mensaje: “no vengan”.

Y “quienes busquen cruzar la frontera hacia Estados Unidos serán rechazados”. De nada valieron sus palabras, sus esfuerzos por acabar con la inmigración indocumentada. Por el contrario, la gente se multiplicó en ese largo y espinoso viaje para ingresar al país de las oportunidades.

¿Quién o quiénes son los responsables de esta espantosa tragedia? El presidente Biden ha culpado a los “traficantes que no tienen consideración por las vidas que ponen en peligro y explotan por ganar dinero”. Pero esta es una verdad a medias, la falta de una política migratoria y de mejores oportunidades en sus países de origen sigue empujando a una cada vez mayor migración indocumentada. Ya no está Trump, el hombre del muro. Saltemos por todos lados.

¡Sigamos cuidándonos! La vacuna salva vidas.

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