¡Cuánto dolor!

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Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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Es imposible contener las emociones, es imposible no llorar y no mostrar dolor cuando un amigo, un hermano en Cristo ha muerto, ha partido al más allá.

Estas últimas dos semanas han sido terribles, primero la muerte de Javier Cabrera, un hermano del OPUS DEI o la Obra de Dios con quien crecí y afiancé mi vida periodística, segundo la partida de nuestro querido Julián Torres, un cubano de los buenos con quien compartí muchos años de trabajo en esta casa editora hasta que se jubiló hace algunos años y tercero, como para darle más dolor a la vida, el vil y cruel asesinato del hijo de mi sobrino Hugo Mendoza, en Lima. Los delincuentes lo atracaron para robarle su dinero, dejando a toda una familia hundida en el dolor. 

Es terrible lo que pasa en Perú, los diarios limeños reportan casos todos los días de delincuentes que matan por robar un miserable celular. La inseguridad es cada vez peor en un país que vive en medio del escándalo por actos de corrupción en las esferas del gobierno y en los que, según las denuncias, estaría involucrado el presidente izquierdista Pedro Castillo.

En los años que trabajé con Julián Torres, uno de los mejores comunicadores cubanos, nuestro menú diario era hablar de política y de todo lo que pasaba en nuestros países de América Latina, recuerdo que me decía “los pueblos no aprenden” cuando eligieron a Chávez como presidente de Venezuela y luego a Maduro. ¡Qué se jodan! me decía con el humor que lo caracterizaba. Julián salió de Cuba en plena dictadura castrista para nunca más volver. “No reniego de Cuba, amo a mi patria, pero estos comunistas desgraciaron a mi país”. 

Con Julián Torres cultivé una gran amistad que se afianzó a lo largo de los años, lo conocí cuando Alberto Vasallo Jr., otro cubano de los buenos, fundador de esta casa editora, me abrió las puertas por los años 90 para trabajar a su lado, fueron años memorables, los mejores de mi vida en Boston. Con Julián teníamos afinidades políticas y los dos nos identificábamos con el capitalismo. 

Su muerte nos tocó el alma, no pude contener la emoción y lloré cuando Alberto Vasallo III, presidente ejecutivo y editor en jefe de El Mundo Boston, me dio la triste noticia. Los dos nos sumergimos en la más profunda tristeza y recordamos pasajes de su vida, expresiones que no se borran cuando criticaba una elección presidencial de izquierda en países latinoamericanos.

“Los pueblos no aprenden de la dictadura castrista y ahora tienen los gobiernos que se merecen”. Julián era un abierto crítico de Fidel Castro y del socialismo, comunismo, marxismo, leninismo o como le quieran llamar. Ahora ya no está con nosotros, pero sus ideas han quedado enraizadas en muchas personas de nuestra comunidad que lo conocieron en vida.

El dolor va a seguir latente no solo por Julián Torres sino por mi otro amigo y hermano, Javier Cabrera, y por el hijo de mi sobrino, una vida que se apaga a temprana edad por culpa de los malditos delincuentes.   

¡Sigamos cuidándonos! La vacuna salva vidas.

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