“Manos en Acción” es el nombre de un programa que, según su autora, es como un “semillero de microempresas” que ha comenzado a desarrollarse en Lawrence para “crear negocios de la nada, con cero dólares”.
Por Maximo Torres
Su vida son sus manos. Sonia Terbullino es una inmigrante de origen peruano que llegó a Lawrence hace nueve años en busca de sueños. Comenzó trabajando en una factoría hasta que la despidieron y se puso a vender en la calle sándwich de pollo y luego alhajas de fantasía y diversos productos artesanales que hacía utilizando las destrezas de sus manos. Ahora es dueña de su propio negocio que lo bautizó con el nombre de “My little Perú”, y ha lanzado a la comunidad su programa “Manos en acción” que, según dice, “es como un semillero de micro empresas porque lo que busca es transmitir su experiencia de que se pueden crear negocios de la nada, con cero dólares”.
Su programa está dirigido esencialmente a personas desempleadas, mujeres víctimas de violencia doméstica y a hombres con depresión que, según señala, “hay muchos en Lawrence a punto de suicidarse”.
“Yo decía porque hay tanta desigualdad en un país donde se grita que hay libertad, que hay justicia, pero a diferencia de nuestros países aquí se puede salir adelante trabajando ‘dos full time’ o creando su propio negocio”, anota.
Sonia ha comenzado a desarrollar talleres de dos horas de clase para enseñarle a la gente a hacer obras de artesanía utilizando la destreza de sus manos y productos desechables como las cáscaras de naranja, de limón, las semillas del melón, las cascaras de huevo, entre otros. “Yo reciclo todos esos productos y hago maravillas”, dice.
Collares, brazaletes, aretes, gorros, ropa de bebé echa a mano, son entre otros los productos que vende en su tienda de la Essex Street y los fines de semana en un “flea market”. Su público es mayormente americano, africano, haitiano y muchos “chinos y árabes”. Los precios son muy bajos, “lo que busco es ayudar a las personas que en muchos casos se la pasan encerradas en sus casas atrapadas por el alcohol y las drogas”.
Sonia quiere hacer de “Manos en acción” una organización sin fines de lucro. Es mucha la gente que necesita ayuda y, según indica, a su primer taller asistieron 45 personas.
“Hay una gran disponibilidad de mano de obra en la calle, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, dominicanos, puertorriqueños, peruanos tienen una gran destreza en las manos y solo hay que explotarlas. Yo sólo les cuento mi experiencia de haber creado un negocio de la nada, con cero dólares”, relata.
Su idea es difundir su programa en escuelas, instituciones y organizaciones sin fines de lucro.
Su lema es amor y respeto y considera que es una mujer que ha batallando sola con el soporte de su señora madre, Estela Campos, que el mes pasado cumplió 75 años de edad. Sonia emigró de su país siguiendo los pasos de su madre que ya vivía en Lawrence por más de 25 años.
“No fue fácil, uno llega desconociendo el idioma, además del choque cultural. Los peruanos son muy pocos en Lawrence, pero pese a todas las adversidades logré salir adelante”, dice.
Algo más…
• Sonia Terbullino logró sacar adelante a sus hijos que estudiaban en Lima en una universidad particular y en una escuela privada. “Yo tenía que hacer envíos de dinero cada mes a Perú, pero cuando me despidieron no caí en la desesperación, más bien utilicé el desempleo como una oportunidad para avanzar”.
• “Yo era profesora en Perú y vine cuando era Juez, pero esos títulos me valieron poco o nada, por lo que saqué lo comerciante que llevaba en la sangre y me puse a trabajar de manera inusual vendiendo sándwich en la calle entre las 4:00 de la madrugada y las 6:00 de la mañana sin importar el crudo invierno. Vendía entre 80 y 100 sándwich al día.
• “Parte del dinero producto de la ganancia lo fue ahorrando para comprar alhajas de fantasía. Comenzó vendiéndolas en el estacionamiento de una amiga hasta que llegó la Ciudad y se fue a comercializarlas en el parque hasta que logró alquilar un pequeño local en la Essex Street y dos años más tarde comprar su propio local que lleva el nombre de “My Little Perú”.





