“Detrás de la independencia dominicana, hay una gran mujer”

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Por Yolanda Fernández

6-articulistaLa historia dominicana está henchida con los nombres de esas grandes mujeres que tiñeron con su sangre las calles, los campos y paredones enfrentándose a la vara implacable o el fusil del invasor, opresor o terrateniente. Mujeres que se unieron a los grandes hombres y asumieron una posición vanguardista ante todo aquel o aquellos que vulnerara o atentara contra la libertad y los derechos de su pueblo.

Desde los tiempos de nuestros indios Tainos, tenemos a Anacaona, modelo de bravura y valentía ante el látigo implacable de los invasores Españoles en defensa del pueblo indígena. A pesar de su lucha, fue capturada y ahorcada públicamente.

Mujeres de la época de la independencia del 27 de Febrero del 1844, cumplieron un papel decisivo en cuanto a la logística y en el lugar de batalla. Una de la más destacada en la proclamación de la independencia fue sin duda María Trinidad Sánchez, quien junto a Concepción Bona, confeccionara la bandera tricolor que hoy día palpita libre y presumida bajo el sol. También junto a Ana Valverde y otras mujeres fabricaron y llevaron en sus faldas las balas y explosivos que fueron utilizados en dicha batalla por los patriotas y así mismo, escondían y curaban a los heridos de la Trinitaria.

En ese mismo grupo de mujeres bravas se encontraban Josefa Antonia Pérez de la Paz (Chepita) de quien su casa fuera elegida para fundar la Sociedad Secreta “La Trinitaria”, Doña Manuela Diez Jiménez y Rosa Duarte, madre y hermana de Duarte, quienes entregaron todos sus bienes a la causa, María Baltasara de los Reyes, primera mujer en tomar un fusil la noche de la independencia, Juana Saltitopa la “Coronela” tuvo una destacada participación, específicamente en la Batalla del 30 de Marzo de 1844 enfrentando al ejército haitiano, de igual manera, Micaela, María de Jesús Pina, Rosa Montas de Duverge y Filomena Gómez de Cova, entre otras.

María Trinidad Sánchez fue la primera mujer víctima del crimen político después de la república.  Fue fusilada un 27 de febrero de 1845, un año después de haberse logrado la independencia de la república, por negarse a denunciar a sus compañeros.  “Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la República” Estas fueron sus últimas palabras antes de morir ejecutada.

En otro espacio y tiempo, Ercilia Pepín, Luisa Ozema Peyerano y Evangelina Rodríguez, participaron en la intervención norteamericana de 1916 y las cuales,  junto a otras, repusieron la bandera dominicana en la Fortaleza Ozama, que había sido sustituida por la norteamericana.

Hoy en día, cada 25 de Noviembre, celebramos las Hermanas Mirabal por su lucha contra la tiranía trujillista.  Ellas son una digna representación de fortaleza y de la razón por luchar hasta entregar la vida por lo que creían justo para su pueblo.

Al igual que en la Guerra de Independencia, la primera intervención norteamericana de 1916 o en resistencia a la dictadura trujillista, en la guerra civil del 24 de Abril de 1965, las mujeres también se unieron a la lucha jugando un papel trascendental.  Hilda Gautreau, Yolanda Guzmán, Emma Tavárez Justo, Piki Lora y Aniana Vargas, son las máximas representantes de la llamada Revolución de Abril.

Otra mujer que se convirtió en un hito fue la campesina Florinda Soriano, Mama Tingo, una líder que murió asesinada luchando por los derechos del campesino dominicano y que a pesar de ser iletrada, no necesitó ir a la escuela para distar lo que era o no justo.

Todas ellas, inspiradoras mujeres que hoy son consideradas símbolos de lucha y bizarría por concebir en su pecho, alma y sangre, el sublime designio de libertar a un pueblo, por ser víctimas de vejámenes, por sufrir el azote de la opresión y la injusticia, por ser torturadas, perseguidas y asesinadas, todo para que hoy gocemos de justicia y de una nación libre y soberana.

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