Dionis Mézquita lleva un cuarto de siglo viendo crecer a su comunidad
Es un empresario y líder comunitario que se identifica con los latinos, cuenta que cuando llegó a vivir a Lawrence “sólo representábamos el 35 por ciento de la población, hoy en día superamos el 75 por ciento “ siendo el motor de la economía el pequeño empresario latino, en su mayoría dominicano.
“Yo le llamo la ciudad del trabajo”, afirma Dionis Mézquita, un inmigrante de origen dominicano que llegó a vivir a Lawrence hace un cuarto de siglo cuando los latinos “no se hacían sentir”. Los tiempos han cambiado y el crecimiento de la población latina ha sido explosivo al punto que hoy en día “Lawrence es una ciudad única no sólo por los dominicanos sino por todos los grupos étnicos que han logrado integrarse”.
“Cuando llegué en el año 88 había 20 por ciento de comunidad dominicana, el 35 por ciento eran latinos, hoy en día somos 75 por ciento y en números estadísticos hoy esta ciudad nos pertenece, somos la minoría mayor, y nuestro crecimiento ha sido pujante, hemos ido creciendo a pasos agigantados”.
“Pero somos al mismo tiempo una ciudad marginada, hay sectores que se aprovechan, vienen de fuera a llevarse los recursos y cada vez que sacamos la cabeza para crecer nos aplastan”, apunta Mézquita, uno de los líderes latinos que llegó a ocupar la presidencia de Casa Dominicana de Lawrence, además de ser un empresario de éxito.
Mézquita se siente identificado con esta ciudad que le abrió las puertas para crecer en diferentes áreas siendo participe de la cultura lawrenciana. “Somos integrantes de la comunidad a todo nivel político, social, religioso, deportivo, comercial, empresarial y como instructor y consejero”, dice.
“Lawrence se parece mucho a nuestro país, se identifica mucho con República Dominicana y sus pueblos”, señala Mézquita sin dejar de valorar la presencia de otras comunidades como la puertorriqueña, colombiana, peruana, ecuatoriana, salvadoreña, guatemalteca. “Somos de diferentes países, pero con una misma idea, venimos a trabajar, a luchar, somos una fuerza laboral en un 90 por ciento”, especifica.
Mézquita pinta un cuadro diferente de la ciudad. “De unas 40 factorías que habían aquí hace 20, 30 ó 40 años, hoy apenas queda alrededor de un 25 por ciento de esas. Ahora, ¿quiénes son los que mueven la ciudad? ¿Cuál es el motor de la economía de Lawrence? Nosotros, el comercio local, las minorías. La pequeña empresa de lawrence, contribuye con los salarios de los cargos burocraticos”.
El comercio local es muy variado y lo integran también chinos, caboverdeanos, árabes, camboyanos, pero la mayoría de negocios es de propiedad de dominicanos y en un margen menor de puertorriqueños, colombianos, guatemaltecos, mexicanos, peruanos, ecuatorianos, salvadoreños. Son negocios que le dan empleo a mucha gente.
De allí que Mézquita dice “Lawrence es una ciudad rica, pero se aparenta hacia afuera ser pobre, pero no la es”.
¿Quiénes marginan a Lawrence?
“Hay diferentes sectores que se nutren de Lawrence, les quitan recursos y no les permiten crecer. Desde fuera disfrutan de las dádivas que le pertenece a los lawrencianos”.
Mézquita tiene la mitad de su vida residiendo en Lawrence y, según cuenta, sus inicios no fueron nada fácil por lo que él llama el proceso de adaptación, pero –dice con humildad– “estamos aquí con un paso adelantado que como estábamos antes”.
Su padre era militar retirado cuando llegó a los Estados Unidos como comerciante. Mézquita era el administrador de su negocio pese a que trabajaba para una compañía norteamericana. Al cabo de tres años de “ir y venir” se casó en su país cuando su esposa estaba en proceso de venir a los Estados Unidos.
“En uno de esos viajes me quedé, me atrapó la cultura, la esposa, y luego los hijos, la familia y aquí estamos”, anota.
Dionis Mézquita se considera “comunitario de nacimiento”. Desde muy joven se involucró en su país en clubes deportivos y otras organizaciones y cuando inmigró a Lawrence en el año 88 se integró al Club Los Trinitarios siendo dos años después el contable de la institución. “Yo soy un educador por naturaleza”, dice.
En Casa Dominicana desempeñó distintos cargos, pero nunca quiso ser presidente hasta que las circunstancias lo llevaron a ocupar ese cargo cuando la institución atravesaba por momentos difíciles. El primer año fue un ‘boom’ por la orientación educativa que le dio a la institución, pero “la política quiso intervenir en Casa Dominicana y no aceptamos ningún tipo de imposición partidista de ninguna índole y preferimos no buscar la reelección”, recuerda.
Mézquita tiene su propia compañía contable MV Business Consulting en la Essex Street y dedica su tiempo libre a apoyar a la comunidad a través de la Iglesia Metodista Primitiva donde imparten clases de inglés, de ciudadanía y otros, brinda asesoría gratuita a los pastores y no le cobra por sus servicios de contable a las personas que están en mal estado económico.






