Para Que Maduro En Venezuela No Pene, Otros Gobernantes Han Sido Iguales

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Excentricidades Presidenciales

Por Armando Cardona Cataño
Periodista colombiano
[email protected]

Las excen-tricidades presidenciales en varios países, satisfacen todos los gustos. Hay desde gobernantes que no sabían leer, hasta  antropófagos; los que exigían  títulos para  dirigirse a ellos; quienes llegaron al poder afirmando que  para lograrlo, sólo  necesitaban  de un balcón, los que contaron con la asesoría de un caballo; las que aprovecharon sus encantos físicos para gobernar, y a quienes un pajarito les inspira actos de gobierno, etc.

Nicolás Maduro, presidente venezolano es campeón en histrionismo académico, histórico y metafórico cuando se dirige a sus gobernados. Podría pensarse, en aras de la generosidad conceptual, que es un improvisador fatal. El empleo de la palabra “millones y millonas”, es el principio de una serie de desaciertos idiomáticos, complementados  con la cita histórica de Jesús de Nazaret  en el mar de Tiberíades, cuando el Apóstol Andrés preocupado por la falta de alimentos para atender  las multitudes presentes, encontró  a un niño que tenía 5 panes de cebada y dos peces. Ahí fue donde se produjo la multiplicación de los panes para darle de comer a los asistentes. Muy distinto a la multiplicación de los penes.

En su borbotón verbal señaló que la elección del Papa Francisco, se logró gracias a la intercesión del presidente fallecido Hugo Chávez, y que éste se le apareció en forma de pajarito.

El General Mariano Melgarejo, presidente de Bolivia en l864, no sabía leer y alguien lo vio mirando un periódico al revés. Al reconvenirlo, le respondió que el que sabe leer, lee de cualquier manera. Tuvo como asesor un caballo, Holofernes. Lo nombró ministro de la Marina, cuando ese país ya no tenía mar.

El actual presidente boliviano, Evo Morales, no lo hace mal. A finales de 2012 dijo que el 21 de diciembre de ese año sería el fin del capitalismo y la Coca Cola y el surgimiento de otra bebida que se llamaría mocochinche. Ni el capitalismo se acabó y aquella sigue sus ventas exitosas.

Idi Amín Dadá Presidente de Uganda, África, entre 1971 y 1979, era casi analfabeto. Solía decir: “me gusta la carne humana porque es más blanda y salada” Quien fuera uno de sus ministros de justicia, por discrepar públicamente con él, se convirtió en el plato fuerte de un banquete que ofreció en el palacio presidencial. Fue boxeador y militar violento.

Jefe, Benefactor, eran dos de los títulos reverentes que había que emplear al dirigirse a  Rafael Leonidas Trujillo,  dictador de República Dominicana quien gobernó  entre 1930 y 1961. Además había que agregarle Señor Doctor, su nombre y finalizar: Salvador de la Patria. Entre sus aficiones estaban las mujeres. El  Premio Nobel  Mario  Vargas Llosa en su novela la Fiesta del Chivo, desnuda todo lo que se vivió en su entorno  y cuenta de sus aficiones de alcoba, como  la escena con Urania Cabral,  y que según el relato,  ya no pudo ejercer su virilidad. Cuando gustaba de la esposa de alguno de sus ministros, solía enviarlos de viaje para acompañarlas.

José María Velasco Ibarra fue cinco veces presidente de Ecuador y afirmaba que para ganar la presidencia sólo requería de un balcón y un bolsillo lleno de confites.

Qué decir de las damas presidentas, Cleopatra en Egipto y Catalina la Grande en Rusia. La primera se hizo a los amores de los Césares, duros enemigos de su pueblo y la segunda, como lo relata el novelista Henry Troyat, solía por las noches buscar entre los oficiales más apuestos, su compañero de alcoba.

Puede decirse, entonces, que Maduro no está  solo en sus excentricidades para que no pene más.

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