
El coordinador general del Carnaval Salvadoreño de Boston, Tony Portillo, respondió enérgicamente a los dirigentes del Festival Salvadoreño, enfatizando que “quisimos unir a nuestra comunidad, pero ellos ven su festival como un negocio”.
“Lo que hemos venido haciendo siempre es trabajar por y para la comunidad y quisimos deponer todos nuestros compromisos en aras de la unidad, que no sea el grupo de nosotros ni de ellos, los que estén al frente de nuestro próximo festival unitario, pero no se logró por la intransigencia de ese grupo que lo ve como un negocio”, anota Portillo.
La idea que estaba en la mesa era conformar un nuevo grupo que saldría de la propia comunidad salvadoreña que vive en el área de Nueva Inglaterra para que trabaje en la organización del festival.
Portillo asistió a la reunión de activistas salvadoreños que se celebró en las instalaciones del Consulado en East Boston acompañado de Saúl Ortez, miembro del Comité organizador del Carnaval.
“Esto hubiera sido lo más indicando para poner fin a este conflicto”, pero por las acusaciones desmedidas y fuera de todo sustento legal que hace la directora del Festival Salvadoreño, Mirna Orellana, “hemos decidido retirar nuestra propuesta de unidad. Con este tipo de gente ya es mejor ni dialogar”, anota.
Portillo cuestiona la carta que Orellana envió a las autoridades consulares, señalando que el grupo que ella dice representar es “muy pequeño” y no tiene ninguna disposición de buscar la unidad de los dos grupos, eligiendo un nuevo comité”.
“La carta está llena de acusaciones falsas y delicadas que comprometen a las autoridades consulares”.
“Ahora todo está en manos de las autoridades de la ciudad que al final de cuentas decidirá a quien le dan los permisos correspondientes para celebrar una de las dos actividades en Suffolk Downs. Hasta ahora no hay nada”, explica.
Portillo argumenta que no sólo pidió a los directivos de Suffolk Downs celebrar el carnaval en sus instalaciones sino a las autoridades de la ciudad para hacerlo en el Lopestri Park, pero “todos los parques del área de Boston están siendo remodelados y por tanto no pueden usarse”.
“Mirna hace acusaciones tan falsas a la Cónsul y a mi persona por las que se le puede seguir un proceso legal por difamación”, señala. Igualmente lo acusó ante la policía de haberla amenazado y de ‘poncharle’ los neumáticos de su vehículo, pero todo no fue más que una falsedad.
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