¿De que lado de la cerca estás?
La redacción
Las dos caras de una caravana. Cada vez es mayor el número de inmigrantes centroamericanos que quieren cruzar la frontera en búsqueda del “sueño americano”. Muchos de ellos son hondureños que salieron con sus esposas e hijos en una primera caravana de poco más de 1,000 personas de San Pedro de Sula. Ahora suman más de 10,000 inmigrantes de diferentes países centroamericanos. Muchos de ellos ya han llegado hasta la frontera entre México y Estados Unidos y el panorama es incierto.
“Ya estamos en México y no vamos a parar”, dicen los miles de inmigrantes desafiando al presidente Trump de seguir su marcha hacia los Estados Unidos.
Trump que ha calificado a la caravana de inmigrantes como “una invasión” ha desplegado hasta ahora alrededor de 5,800 soldados en su frontera sur y ha dicho que le ha dado el visto bueno a las tropas a usar la fuerza si fuera necesario.
Las autoridades de México, que han sufrido la presión del presidente Trump, han repetido que los migrantes deben presentar visa o solicitar refugio. Pero la caravana sigue marchando. “¡Si se pudo, si se pudo!” y “¡México, México”, repiten en coro.
Las imágenes de las diferentes estaciones de televisión muestran a los inmigrantes caminando por diferentes pueblos mexicanos como Tapachula, en Chiapas, en el sureste del país, a unos 30 kilómetros de la frontera y a otros en Tijuana.
“Estamos exhaustos, ha sido un camino terriblemente difícil. Pero estamos esperanzados, ya estamos en México, lo que significa mucho para nosotros”, dice a BBC Mundo, José Luis, uno de los migrantes de la caravana que intenta llegar a Estados Unidos.
En uno de sus últimos tuits, Trump pidió detener “el ataque violento de los extranjeros ilegales”.
Reacciones
“El gobierno ha separado deliberadamente a las familias para tratar de disuadir a la inmigración. Pusieron niños en jaulas y ahora están construyendo tiendas de campaña para inmigrantes. Las familias que buscan asilo en la frontera pueden ser enviadas de vuelta a sus países en flagrante violación al derecho internacional porque corren peligro. Al mismo tiempo, el programa de refugiados ha sido diezmado y la migración legal está siendo atacada en múltiples frentes”, analiza Eva Millona, directora ejecutiva de MIRA Coalition.
Aún es incierto cuánto tiempo podrían quedarse los miles de inmigrantes en la frontera. Su solicitud de asilo a Estados Unidos se suma a la de 2.800 personas que ya estaban en fila y que lleva un atraso de meses.
Caos
Una protesta pacífica en la frontera entre México y Estados Unidos degeneró en un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad y los cientos de centroamericanos que trataron de cruzar a la fuerza la valla que separa ambos países.
Agentes del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras estadounidense tuvieron que recurrir a los gases lacrimógenos para dispersar a los inmigrantes que les lanzaron piedras. Las imágenes muestran a los hombres poniendo a las mujeres y niños de escudo para cruzar la cerca. México confirmó que deportó a casi 100 centroamericanos que intentaron entrar a Estados Unidos por Tijuana.
“Dichos actos de provocación, lejos de ayudar a sus objetivos, atentan contra el marco legal migratorio y pueden resultar en un grave incidente en la línea fronteriza”, enfatizó la Secretaría de Gobernación de México.
Este episodio eleva la tensión que vive la región y en particular México desde la llegada de miles de migrantes centroamericanos a principios de este mes, que aseguran huir de sus países por la violencia y la pobreza.
“Déjennos pasar”
“Pedimos a los mexicanos que nos ayuden, que no nos regresen. Lo único que queremos es que nos dejen pasar. No queremos molestar, sólo queremos llegar a Estados Unidos para poder trabajar”, dice María, que camina con su marido y sus dos pequeños hijos.
Llevan muchos días caminando bajo el terrible calor. Han dormido noches sobre el asfalto, a la intemperie. No tienen acceso a agua corriente, ni a sanitarios y hay un constante olor a orines. Los niños son los más vulnerables a estas condiciones: algunos han sufrido de diarrea o insolación. La basura se ha acumulado en pequeñas montañas.
“Fuera Hondureños”
La hostilidad contra la caravana de migrantes centroanoamericanos que no se había visto antes se repitió una y otra vez en Tijuana tras los incidentes con la patrulla fronteriza. El alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, dijo en Twitter que no se permitirán acciones como esta, “fuera de la ley”.
“Fuera Hondureños, aquí no los queremos”, gritaban enfurecidos un par de cientos de habitantes de Tijuana cerca del albergue donde se refugia la caravana de migrantes en la ciudad fronteriza.En ese albergue se concentran miles de personas, sobre todo de Honduras, que esperan pedir asilo en Estados Unidos tras una marcha a pie que emprendieron desde varios países de Centroamérica hace semanas en busca de una vida mejor.
Incertidumbre
Aún todo es incierto, no se sabe que es lo que va a pasar. Lo que sucedió en Tijuana ha sacado a flote un sentimiento de rechazo a los de fuera. “Esto es alarmante, en la caravana hay muchos bebes y niños que hay que proteger, no podemos ser indiferentes a este drama de miles de centroamericanos que solo buscan una vida mejor”, dice Frank Ramírez, director ejecutivo de EBECC de East Boston, una organización que ayuda a la comunidad inmigrante.






