Arturo Romero es Coordinador de Divulgación de la Diversidad de “Gatos Feroces” de New Hampshire

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Uniéndose a otros 71 equipos de ligas menores en todo el país, los Fisher Cats cambian de nombre a “Gatos Feroces” para celebrar la cultura y los valores de las comunidades Latinas y contratan a un pelotero de origen mexicano.

Su vida es el deporte, su pasión el béisbol. Arturo Romero nació con la pelota en las manos. Desde muy tierna edad se dedicó a jugar béisbol en San Diego, California, con sus primos y amigos para luego integrar diferentes equipos en Mexicali, Baja California, frontera con los Estados Unidos, y en México. “Estuve toda mi vida involucrado en el béisbol hasta que se me acabó el brazo, la pila, la batería y ya no di más como jugador” dice, dedicándose de lleno a ser entrenador. Ahora es Coordinador de Divulgación de la Diversidad de los “Gatos Feroces” de New Hampshire.

“Esta es mi segunda vida, ser entrenador y mentor para los niños”, anota Romero que desde que asumió su nuevo cargo ha involucrado a muchos más niños latinos que les apasiona el béisbol y quieren llegar a las Grandes Ligas. Su trabajo no solo se centra en New Hampshire sino que llega a ciudades de Massachusetts como Boston, Lawrence, Methuen, entre otras, llevando la Copa de la Diversidad. “Queremos involucrar a muchos más niños y jóvenes”, señala.

Romero jugó béisbol en el College en Los Angeles y luego estuvo un año de profesional en Mexicali, fue lanzador hasta que dejó de jugar para ser entrenador de niños de béisbol, basquetbol, futbol Americano y soccer. “El deporte siempre ha sido parte de mi vida y me gusta integrarme con la comunidad”, refiere.

Desde que decidieron cambiar de nombre de “Fisher Cats” a “Gatos Feroces de New Hampshire”, los niños y jóvenes latinos se identifican más con la organización. “Yo les transmito todas mis experiencias como jugador y entrenador. Es una lucha constante, cada día tienes que entrenar para tratar de hacer una vida mejor para la familia”, dice.

Romero señala que en Manchester hay una gran comunidad latina y hay jóvenes de origen dominicano y venezolano que ya se perfilan como jugadores que pueden llegar a las Grandes Ligas.

“Yo siempre escuché a mis padres y a mis entrenadores y eso es importante en los deportes y en la vida misma, saber escuchar. A mi me encantan todos los deportes y el béisbol es parte de mi sangre, es mi pasión, para mi no es una carrera y me siento el tipo de maestro que se desvela por enseñar”, explica Romero.

Romero cuenta que cuando llegó a Manchester y Boston no sabía el tipo de diversidad que había en las dos ciudades. El año pasado cuando cumplió 33 años trajo a su papá para ver un juego de los Red Sox en el Fenway Park. “Fue una linda experiencia y pude ver a muchos latinos en el estadio”, anota.

“Quiero ser un ejemplo para los niños y la comunidad. En los ‘Gatos feroces’ se vive un ambiente familiar con la música y la comida, el año pasado invité a Verónica Robles, la Mera Mera, con su grupo de mariachis femenino. En Manchester hay muchos latinos de diferentes países y mucho africano también, en la escuela elemental hablan 90 idiomas y ese es un ejemplo de la diversidad”, concluye.

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