Estimado editor de El Mundo:
Quiero animar a todos los hispanos a atender la invitación del alcalde Martin Walsh para que vendan sus armas de fuego y cuchillos, como un paso hacia la paz.
Cargar un arma –con permiso o sin permiso- produce una carga emocional más ofensiva que defensiva.
Quien está armado no vive en paz y puede convertirse en criminal dentro de su propia familia.
Vender las armas a la Administración es un negocio para vivir con tranquilidad.
Gracias por difundir esta idea.
Anastasio Brugera
West Roxbury, Boston
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Estimados señores:
Me sorprende la desigualdad de tarifas en las “carreras” de taxis, sobre todo en Everett, East Boston, Whinthrop y Revere.
Muchos vehículos particulares y otros con placa Delivery viajan por estos vecindarios. Unos cobran cinco dólares por el mismo recorrido que otro exige 15 o 20. No existe un control.
Creo que muchos no tienen el seguro adecuado y que le “mezclan” otra clase de productos ilegales a ese servicio tan necesario para quienes no tienen vehículo.
Vale la pena una investigación.
Atentamente,
María de los Ángeles Pimienta
Lynn, MA





