
Tal vez no es lo que esperábamos pero es obvio que la versión 2018-2019 de los Boston Celtics tendrá que pasar por varias pruebas y tribulaciones para encontrar una identidad que los caracterice esta temporada. Una de ellas fue la reciente decepcionante gira que los llevó por Indiana, Denver, Phoenix, Utah y Portland, viaje donde solamente lograron conseguir una victoria. Triunfo que tampoco les resultó fácil ante el débil equipo de los Suns, la escuadra de Boston tuvo que remontar una desventaja de 22 puntos y necesitó de una gran actuación de Kyrie Irving (39 puntos) para forzar tiempo extra y quedarse con el único resultado positivo de la última semana.
El tan esperado regreso de Gordon Hayward a su antigua casa de Utah tampoco fue muy memorable para el alero de los Celtics. Por segunda noche consecutiva los Celtics cayeron en desventaja de 20 puntos en la segunda mitad y en esta ocasión no hubo remontada y el Jazz aguó el retorno de Hayward quien anotó 13 puntos en su primer duelo ante sus ex compañeros.
Esta versión de los Celtics continúa viéndose desconectada y sin fluir en ambos lados de la cancha. En el ataque siguen sin hacer el pase extra, tomando muchos intentos desde la línea de tres puntos y fallando un amplio número de ellos. Mientras que en la defensiva no están ejecutando sus tareas de juego, en varias ocasiones han lucido lentos y fallado en las rotaciones, y tampoco han logrado ganar rebotes en los momentos precisos.
Pero calma porque justamente lo que necesitaban después de ese viaje donde registraron una pobre marca de 1-4, los Celtics finalmente están de regreso en casa donde jugaran cuatro de sus próximos cincos compromisos comenzado con el partido frente a los Chicagos Bulls, la revancha contra los Toronto Raptors, seguido por otra oportunidad para Hayward ante su ex equipo el Jazz de Utah y culminando con el choque divisional ante los Knicks de Nueva York.






