
El primer cuarto de temporada de la NBA ha quedado en el libro de récords, 20 partidos para ser exactos pero con una decepcionante marca de 10-10 aún no sabemos que descifrar de nuestros Celtics.
Sumemos las derrotas de la semana pasada ante las no tan buenas escuadras de los Hornets, Knicks y Mavericks y el mal comienzo de los Celtics en la temporada 2018-19 sigue siendo una de las incógnitas más inexplicables en lo que va de la campaña. Antes del inicio de temporada todos estábamos muy emocionados con el equipo que Danny Ainge había armado, un quinteto capaz de ganar 60 juegos. Algunos expertos hasta predijeron una aparición en la Gran Final representando a la Conferencia del Este.
¿Entonces qué le ha sucedido al equipo que avanzó a la Final de Conferencia la temporada pasada sin Kyrie Irvin y Gordon Hayward? – Muchos factores han pasado y no lo que los Celtics y sus fanáticos esperaban. Comenzando por la ofensiva, donde Boston se encuentra en el sótano en eficiencia, clasificado como el número 27 en esa categoría. Después de los Milwaukee Bucks son el equipo que más intentos abiertos tiran pero solo están encestando el 37.9% de ellos. También intentan 35 tiros por partido desde la línea de tres puntos (tercero en la NBA) y solo conectan el 34.3%, un porcentaje muy bajo para un equipo que basa gran parte de su ofensiva en los tiros de larga distancia. Además continúan sin ganar rebotes en los momentos precisos y conseguir segundas oportunidades en el ataque.
Semanas atrás comentamos sobre la falta de energía y esfuerzo por parte de la escuadra de Boston. Eso es precisamente lo que el entrenador Brad Stevens les ha criticado a sus pupilos, un esfuerzo completo durante 48 minutos – algo de lo que muy poco hemos visto en los primeros 20 compromisos de esta temporada.
Los Celtics cerraran noviembre con un partido el viernes en el TD Garden ante los Cleveland Cavaliers y abren el mes de diciembre con un duelo frente a los Timberwolves la próxima noche en Minnesota.
Por Omar Cabrera





