Por Diego Ettedgui Lacau
El famoso club argentino de fútbol, Boca Juniors, fue descalificado de la Copa Libertadores de este año debido a los irresponsables acontecimientos que se desarrollaron dentro de “La Bombonera” durante los octavos de final que el conjunto local disputaba frente al River Plate, la semana pasada.
El encuentro iba 0-0 con 45 minutos más por jugarse cuando la hinchada local decidió actuar peligrosa y violentamente ante los jugadores visitantes, y hasta ahí llegó el partido.
Sin embargo, desde mi punto de vista, lo más preocupante de esta situación no es lo acontecido, sino más bien el cómo se manejaron los castigos en contra de los malhechores.
Además de ser eliminados de la competición, el club auriazul tendrá que disputar sus primeros cuatro partidos de competencia organizada por la Conmebol a puerta cerrada, y tampoco tendrá derecho a tener hinchas en los primeros cuatro encuentros que juegue como visitante. Pero Boca no fue castigado con cuestiones deportivas, por lo que podría jugar la edición de 2016 sin inconvenientes, en caso de clasificarse.
Personalmente, esta sanción al Boca Juniors me parece una burla, ya que por malas decisiones como esta es que toda Latinoamérica está así… con falta de autoridad y dejando mucho que desear, en una sociedad de cómplices donde gobierna una “mano negra” de la que no se salva ni el deporte.
River se enfrentará el Cruzeiro de Belo Horizonte (Brasil), el próximo jueves en el estadio Monumental.






