Dr. Alberto L. Hernández
[email protected]
Como padres no hay nada más importante que nuestros hijos. Todo lo que hacemos gira en torno a ellos. Queremos que estén seguros, saludables y que tengan una vida feliz y un futuro exitoso. Entre las múltiples cosas que hacemos por ellos, como alimentarlos, educarlos, cuidarlos y hasta pedirle a Dios que los libre de todo mal, se nos olvida una cosa tan simple como hablar regularmente con ellos.
La comunicación efectiva, verbal y no verbal, es la base de una relación exitosa y amorosa entre padres y adolecentes. Comunicándonos constantemente con ellos conocemos cuáles son sus opiniones, sentimientos, problemas, metas, amigos y pasatiempos, en fin todo lo que les afecta positiva o negativamente, y como consecuencia a usted y a su familia. Ningún padre quiere ver a su hijo sufrir, enfermarse o fracasar. Entonces comunicarnos con nuestros adolecentes es tan importante como necesario.
La comunicación es una de las mejores herramientas que tenemos para cuidar y alejar a nuestros adolecentes de comportamientos del alto riesgo como embarazos no planificados, uso de drogas y alcohol, enfermedades de transmisión sexual y VIH/SIDA, suicidio, acoso o “bulling” y violencia, entre otros. Conversar frecuentemente de forma honesta, abierta, en un ambiente donde el joven se sienta escuchado y no juzgado promueve el amor y la confianza, sobre todo un entendimiento que beneficia tanto al adolecente como al padre.
Así que escuche y hable con sus hijos adolecentes, demuéstrele que se preocupa por ellos, y que está disponible para ayudarlos, contestar sus preguntas y proveerle la información, los valores y los ejemplos que necesitan. Créame que si usted no lo hace buscará en la calle o en las personas menos indicadas lo no que no encontró en casa. En el Programa ¡Cuídate! de La Alianza Hispana ofrecemos reuniones y adiestramientos dirigidos a mejorar la comunicación entre padres y adolecentes y así evitar conductas de alto riesgo en nuestros jóvenes.





