David Ortiz se robó el corazón de Boston y ahora el de Cooperstown

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Hall of Fame inductee David Ortiz, formerly of the Boston Red Sox baseball team, speaks during the National Baseball Hall of Fame induction ceremony, Sunday, July 24, 2022, in Cooperstown, N.Y. (AP Photo/John Minchillo)

El domingo 24 de julio quedará como una fecha imborrable en los corazones de los aficionados de la pelota. Ese fue el día en el que David Américo Ortiz  se robó los corazones de miles de personas que acudieron a Cooperstown a presenciar su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol.

“Pa’ que mi gente me entienda, todo esto viene del corazón”, dijo el Big Papi en español en el inicio de su discurso. “Mi gente en la República Dominicana, ´Ke Lo Ké´”.

Dominicanos de Boston, Lawrence, Salem, Worcester, Cambridge, Nueva York, e incluso de Quisqueya, viajaron hasta el templo de los inmortales para acompañar al astro de los Medias Rojas de Boston.

“Nosotros venimos desde Salem a hacerle honor a quien honor merece. A David lo consideramos la cara de los dominicanos en Massachusetts”, dijo el activista comunitario Yoleny Ynoa.

Ciertamente la cara del Big Papi estaba por todos lados plasmada en franelas, afiches, fotos, carteles e incluso tatuajes de aficionados que viajaron por extensas horas para ser para del momento histórico.

Los colores blanco, rojo y azul transformaron a un pequeño pueblo, en una pequeña República Dominicana, y es que la bandera Quisqueyana adornó las calles de la comunidad neoyorquina.

“La República Dominicana, mi tierra. La tierra que me vio nacer, muchas gracias, por su gente, que me ha tratado siempre como uno de sus hijos favoritos y me ha brindado su apoyo, paso tras paso a lo largo de mi carrera. Gracias por su música, que me ha llenado de vida, alegría y sabor todos los días”, comentó Ortiz.

Música que llenó de algarabía cada esquina de Cooperstown, y es que durante todo el fin de semana, los residentes y visitantes bailaron al ritmo de la güira y la tambora.

Pero no solo los latinos llevaron la alegría y la pasión a Nueva York, estadounidenses también se trasladaron hasta el Salón de la Fama para disfrutar del fin de semana memorable. Unos de tantos eran una pareja de Methuen que tiene 48 años de matrimonio, y desde el 2004 son fieles seguidores de Ortiz.

“Soy una gran aficionado de Big Papi. Crecí en una casa donde siempre esperaban al próximo año para lograr un campeonato hasta que Ortiz llegó para cambiarlo”, dijo Barbara Donaghue.

Es importante destacar que el dominicano fue un jugador promedio en Minnesota durante sus primeros seis años en las ligas mayores, hasta que se transformó en “Big Papi” con el uniforme de los Red Sox, ayudando al conjunto a ganar tres campeonatos de Serie Mundial en un tramo de 10 años (2004, 2007 y 2013), incluido el de 2004 que rompió la racha de 86 años sin alzar un trofeo de la Serie Mundial para la histórica franquicia.

“Nos sentimos muy orgullosos de ti, de tu trabajo, y la República Dominicana muy exaltada contigo”, ese fue el mensaje que le envió Waldo Valenzuela, de Jamaica Plain, al Big Papi.

“Gracias a Estados Unidos desde el fondo de mi corazón por recibirme con los brazos abiertos y darme la oportunidad de desarrollarme y cumplir mis sueños y más. Gracias”, destacó Ortiz.

Otras exaltaciones

Durante el homenaje también se celebraron los ingresos al Salón de la Fama de los cubanos Tony Oliva y Minnie Miñoso.

Oliva, el primer latino de color que jugó en las ligas mayores, fue un ocho veces Todos Estrellas que ganó tres títulos de bateo y dos campeonatos de la Serie Mundial y tuvo promedio de .304 en 15 temporadas con los Minnesota Twins, entre 1962 y 1976.

“Me siento tan agradecido y feliz por estar aquí. Me gustaría agradecer a todas las personas que me abrieron las puertas en Minnesota. Minnesota es mi hogar”, dijo Oliva.

“Quiero agradecer a todos mis compañeros. De no haber sido por mis compañeros y mis coaches, no estaría aquí hoy con ustedes”, agregó.

Miñoso, quien falleció en 2015 a los 90 años de edad, accionó por 20 campañas en Grandes Ligas (incluyendo cuatro en las recientemente integradas Ligas Negras), donde bateó .299, fue convocado a 13 Juegos de Estrellas y conquistó tres Guantes de Oro. En 1947, Miñoso fue parte de los New York Cubans que ganaron el campeonato en la Negro National League II.

Con Ortiz, Oliva y Miñoso, aumenta a 14 la membresía del club de peloteros latinoamericanos que alcanzan el Salón de la Fama por el desempeño en los diamantes de Grandes Ligas.

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