Nelson Flores cuenta la triste historia de dos jóvenes de 14 años que robaron un taxi de su propiedad y en su loca carrera por huir de la policía lo destrozaron chocando contra cuatro vehículos para terminar estrellándose en la Broadway.
Por MAXIMO TORRES
Nelson Flores es de origen hondureño, vive más de 30 años en Chelsea, y creó hace 8 años con mucho esfuerzo y sacrificio una pequeña empresa de taxis para que dos jóvenes adolescentes lo intenten destruir al robarse uno de los vehículos que terminó destrozado en una persecución policial por las calles de la ciudad, pero –según dice– “no les guardo rencor, aunque todo esto me va a costar más de 5,000 dólares, el seguro no cubre nada”.
Los dos adolescentes se robaron el taxi de la zona de estacionamiento de la empresa en la Essex Street, para luego desatarse una persecución de la policía local y estatal por las calles de Chelsea. En su loca carrera por tratar de evadir a los patrulleros, los jóvenes estrellaron el taxi contra cuatro carros estacionados antes de terminar estrellándose en la Broadway, entre un poste de electricidad y un edificio de apartamentos.
“Son niños de 14 años los que hicieron todo este destrozo”, dijo Flores. Uno de los adolescentes había robado hace tres meses otro de los taxis.
Pero Flores, según dice, no va a presentar cargos. Las madres de los dos adolescentes son clientes habituales y les ha prometido ayudar a sus hijos.
“Todo cuesta en la vida, para mí ha sido un sacrificio crear esta compañía, cuento con seis unidades con las que les doy trabajo a otros inmigrantes. No estoy a favor del vandalismo, pero miré el mismo día del robo, y uno de ellos ya estaba en la calle”. “¿Qué está pasando? ¿Las autoridades no están haciendo bien su trabajo?”, se pregunta Flores.

El vehículo sufrió diversos daños por los aparatosos choques.
“Yo creo que a la policía no le importa la comunidad, todo el mundo hace lo que quiere. No hacen nada contra los vagos en las calles, contra los pandilleros, pero a uno que anda trabajando la policía anda dándole ticket, y a los que están robando carros y jodiendo no les hacen nada”, señala Flores.
Desde que emigró de Honduras, Flores se dedicó a trabajar en construcción hasta hace ocho años que compró la pequeña empresa de taxis. “Nunca pensé que esto podría ocurrir y lo peor es que son niños los autores de todo este desastre”, agregó Nelson. La voz de alerta la dio el taxista Juan Escobar que vio el taxi robado con uno de los adolescentes al volante.






