El sastre de Tom Brady habla con El Mundo Boston

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Es guatemalteco, vive en Boston por más de 35 años, tiene su propio negocio en la Newbury Street y habla de lo increíble que es Tom Brady. “Es una persona humana, sencilla y de un gran corazón para los inmigrantes”, dice. Con la mayor naturalidad “nos habla de los juegos” y le confiesa que la final es un partido difícil, “no vamos a decir que es pan comido, pero sabemos como juega y el muchachito que tienen le falta lo que tú y yo tenemos, experiencia. Vamos a ir a ganar”.

Flavio Antonio Rivas, el sastre personal de Tom Brady, la estrella de los New England Patriots, nos abre su corazón para hablar de su vida de inmigrante guatemalteco de más de 35 años en Boston, de su pasión por lo que llama “el arte de la costura” y de su estrecha relación laboral con uno de los mejores mariscales de campo de todos los tiempos. “Brady puede ser la persona más millonaria, el mejor del mundo en el fútbol americano, pero su sencillez, su humildad y su amor por los inmigrantes saltan a la vista. No te discrimina para nada”, dice.

Con la alegría que se le dibuja en el rostro y con la felicidad que no le cabe en el cuerpo por conquistar el corazón de Brady con su trabajo de sastre, Rivas nos muestra con orgullo las fotografías que se tomó con la estrella de los Patriots en una de las tantas veces que lo ha visitado en su mansión en Brookline, en Boston.

Días antes de la gran final, del Super Bowl Nro. 53, que lleva a los Patriots a enfrentarse a los Rams de los Angeles por el campeonato, Rivas habla con pasión de los Patriots, de sus triunfos y de Tom Brady. “Mis hijos son fanáticos de nuestro equipo de casa”, dice

“Antes del partido que los Patriots dejaran fuera de carrera a Kansas City para disputar el Super Bowl, Brady nos llamó a su casa, estaba algo golpeado y la sorpresa fue que tenia una banda elástica en la rodilla. Nos hizo un comentario de que estaba con dolor porque lo atacaron mucho, se le tiraron varias veces encima. Pero que todo estaba bien y que iban a poner todo lo mejor que tenían para que el campeonato se quedara en Boston”.

“Es un partido difícil, no vamos a decir que es pan comido, pero sabemos como juega y el muchachito que tienen le falta lo que tú y yo tenemos, experiencia. Vamos a ir a ganar”, dice.

Como nace su relación con Brady

Rivas cuenta que la relación laboral con Brady comenzó hace poco más de dos años luego de haber sido galardonado por séptima vez por la revista Boston Magazine como uno de los mejores sastres de Boston. “Alguien le habló de nosotros y su asistente nos llamó. Estábamos super felices. La primera vez fuimos a su mansión en Brookline. Vimos la ropa que quería que le arregláramos y nos dio cierta cantidad para probarnos.  Desde que le hicimos ese trabajo, Brady quedó super contento y nos llama con cierta regularidad”, refiere.

El inmigrante guatemalteco tiene una experiencia de casi toda una vida como sastre. Su padre, Leandro Baudilio Rivas, le enseñó el oficio cuando tenia 7 años de edad. “Mi padre es sastre en Guatemala y todavía está trabajando a la edad de 87 años”, dice.

Su trabajo en Boston, primero como empleado de varias sastrerías importantes, y luego en su propia empresa le ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas de la sociedad bostoniana. “Cuando todavía no trabajaba por mi cuenta, yo le cocía y fui sastre de otros jugadores de los Patriots antes de Brady venir a Boston”.

“Simplemente amigos”

Con Tom Brady, Rivas dice llevar una relación más que laboral. “Simplemente me hace sentir bien como persona, porque cuando yo llego a su casa me pregunta como estoy, como está mi familia, como están las personas que trabajan conmigo y me pregunta si queremos tomar algo, si queremos comer. Algunas veces nos habla de sus hijos y se ve que es un buen padre, les da mucho cariño, mucho amor y tienen sus niñeras que le enseñan portugués y español, los niños son una belleza”.

“No te discriminan para nada y Tom Brady les dice a sus hijos saluden y eso es maravilloso porque como hispanos sabemos valorar la grandeza de las personas”, apunta.

Su vida en Boston

Rivas lleva una vida de más de 35 años en Boston. Originalmente venía para Los Angeles, pero cuando estaba a punto de salir de Guatemala un amigo le dice ‘y usted que chingao va hacer en Los Angeles, ahí no va a lograr nada, váyase para Boston, allí va a tener más oportunidades’.

Pero su respuesta fue ‘cómo voy a ir a un lugar donde no conozco a nadie’. Su amigo lo contactó con su cuñado, Luis Robles, guatemalteco que tenia el Club El Tikal en Boston, y él lo ayudó sin conocerlo pagándole el pasaje de Los Angeles a Boston. “Yo viajé con visa, por eso no tuve ningún problema”, refiere.

Rivas tiene cuatro hijos, tres mujeres y un varón, Su hija mayor tiene 42 años, A tres de sus hijos los trajo pequeños junto con su esposa y la última, Sonia de 32 años, nació en Boston. Ahora ella es la encargada del negocio. Tiene 9 nietos.

“Todos venimos acá por alguna razón, lo mío fue económico. Ahora hay mucha gente que quiere cruzar la frontera, pero los tiempos que nosotros tuvimos hace 20, 30 años ya no son los mismos, todo ha cambiado y es terrible ver a las personas que ponen en peligro a sus hijos y no les importa”, enfatiza.

“No soy millonario, pero me defiendo”

Rivas además de sastre es maratonista y a la edad de 62 años todavía le da por correr. “Es otra de mis pasiones, la de sastre es primero”, dice. Desde que emigró ha trabajado en las mejores sastrerías de Boston. “Uno viene con un estilo de trabajo y entre tantas personas que vienen de todo el mundo uno nunca termina de aprender. Ahora en mi sastrería son muchas las personas que trabajan conmigo y a todas les doy el crédito, porque somos un equipo”.

“No deja mucho para decir que soy millonario, pero la sastrería es un arte y es algo que me gusta hacer, va saliendo el dinero de la renta, el pago de los empleados, los impuestos, pero así vamos sobreviviendo”.

Rivas se siente orgulloso de sus logros, de llevar el nombre de su país “por todo lo alto, porque cuando me preguntan de donde soy, digo en voz alta de Guatemala, y sigo siendo la misma persona que salió de la Zona 12 con los bolsillos vacíos. Nunca me he creído superior a los demás, Cuando recibí la residencia por amnistía regresé a mi país después de muchos años y la gente se quedó asombrada porque así como salí regresé ni siquiera hablando diferente. Ahora voy a ser conocido por El Mundo Boston como el sastre de Tom Brady, no es poca cosa y esto nos va a dar más oportunidades. Vestir al mejor jugador del mundo que va a ganar su sexto anillo es un orgullo”.

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