
Bajo el lema “Construyendo la esperanza en una era de incertidumbre: Venezuela 2019″, un grupo de estudiantes del Instituto de Tecnología de Wentworth en Boston organizó una conferencia en su campus universitario en colaboración con el Club del Fondo de Emergencia Internacional para Niños de las Naciones Unidas (UNICEF) en la que se recolectó 2,430 dólares para ayudar a los niños enfermos en Venezuela.
La conferencia tuvo como su principal expositor, directamente de Venezuela vía skype, a Roberto Ochoa, profesor de la Universidad Central de Venezuela y director del hospital de clínicas en Caracas, quien habló de las dificultades que enfrentan para recibir medicinas destinadas a combatir enfermedades como la malaria. “Es terrible”, dijo. El dinero recaudado beneficiará a 324 niños de LATAM Foundation de Venezuela.
Luego hablaron Miguel Angel Santos, profesor de economía de la Universidad de Harvard, quien expresó su apoyo al presidente Juan Guaidó, Julio Henriquez, abogado de inmigración y derechos humanos y Leonardo Vivas, profesor de Sociología en la Universidad Emerson, todos ellos condenaron al régimen dictatorial de Maduro.
La estudiante venezolana, Ana Isabella Salas de Wentworth Institute of Technology fue la encargada de coordinar el evento con el apoyo de Johnny Tirado, también estudiante del Instituto y presidente de la Sociedad de Ingenieros Hispanos Profesionales (SHPE).
Desgarrador testimonio de mujer venezolana en la Casa del Estado: “Necesitamos el apoyo de todos”

Su voz se escuchó en la Casa del estado en Boston. “Las mujeres venezolanas somos guerreras, pero necesitamos el apoyo del mundo y vamos a seguir dando la batalla hasta sacar del poder al dictador Nicolás Maduro”. El testimonio de Elena Blanco, una joven mujer venezolana que saltó del avión que la trajo de Venezuela a la casa de gobierno para pintar un cuadro desgarrador, patético. “Los que más sufren son los niños”, dijo.
Blanco confesó que regresó a Venezuela para apoyar en sus inicios al gobierno de Maduro, pero ahora “Juan Guaidó es mi presidente, no Maduro. En mi país no hay libertad, la gente se está muriendo de hambre, y los niños se están muriendo por falta de medicinas”.
“Necesitamos el apoyo del mundo para salir de este infierno, de este régimen autoritario que está dejando el país sin gente joven por la más grande migración que se ha registrado en los últimos años”, enfatizó Blanco.
“Merida, la ciudad universitaria, parece hoy en día una ciudad fantasma y los profesores dicen ya no hay estudiantes” detalla, subrayando que Venezuela “es un país sin libertad y sin justicia”.
“Hemos estado luchando y vamos a seguir, ya no podemos más, hay una represión cada vez mayor y lo que nos está pasando no solo es un problema de los venezolanos sino de todo el mundo”, concluye.





