Seis residentes de Lawrence estuvieron entre las 14 personas del Valle de Merrimack que fueron reconocidas por su trabajo voluntario en la justicia social, por parte del Merrimack Valley Project. Ellos fueron: Inés Calzada y Yaritza Rizzo de Ebenezer Christian Church; Leo Sicard de Our Lady of Good Counsel; María Consuelo Mejía de la iglesia Spanish Free Methodist Church; Rafaela Pichardo de St. Mary of de Assumption Church y Milka Santana de SEIU 32BJ-615.
Otros reconocidos fueron Linda Borland de Christian Church de Andover, Paul Ackroyd de St. Mark Episcopal de Westford; Julio Rosa y Rosa Garcia de St. James en Haverhill; Mercedes de Pena de St. Patrick en Lowell; Mitsy Walton, Karen Stairs, Neil and Janet Barlett de la Christian Church United Food Ministry en Lowell.
Además de los que recibieron honores, varios residentes de Lawrence fueron nombrados para la junta directiva del Merrimack Valley Proyect.
Fundado en 1989, The Merrimack Valley Project es una coalición de sindicatos, iglesias y líderes comunitarios trabajando por la justicia laboral y por los trabajadores inmigrantes de la región. Además de estos temas, incluye una campaña de Hipotecas desde 2009, donde identifican y organizan a propietarios e inquilinos para enfrentar casos de embargo de casas y apartamentos. Ha ganado el apoyo de los legisladores estatales por evitar el desalojo tanto de dueños como de inquilinos.
El Concejo Municipal de Lawrence, en forma unánime, votó la adopción de un proyecto de ley que pide a los bancos mediar con los propietarios antes de embargar una propiedad, y deposita un bono de $10,000 por cada propiedad embargada para limpiar las posibles violaciones al código de vivienda.
El año pasado, a través de un esfuerzo del Merrimack Valley Project y otros grupos, la pregunta 4, relacionada con ingresos, pasó el referendo, permitiendo a casi un millón de trabajadores de Massachusetts aumentar su mínimo de $9 a $11 la hora a partir de 2017.
La organización ayudó a pasar el proyecto de ley sobre trabajadores domésticos, dándoles a 5,000 de ellos no solamente un contrato, sino también un día libre a la semana y más definición en sus responsabilidades laborales.
Conozca quienes son los que recibieron el reconocimiento
Ines Calzada. Ha sido miembro de Ebenezer Christian durane 10 años. Hace parte de la junta directiva de la iglesia y anterior presidenta del Ministerio de Damas. Es líder en diálogos de consejería para jóvenes y lleva sus oraciones a prisiones y hospitales. La señora Calzada y su esposo Eliezer tienen 5 hijos, dos de los cuales han sido adoptados. Ellas es conductora de un bus escolar para niños con necesidades especiales en North Reading Transportation.
Yaritza Rizzo. Comenzó su voluntariado a los 14 años con jóvenes con síndrome de Down en Northeast Independent Living. Nunca ha dejado de trabajar con jóvenes, desde enseñar en la escuela dominical hasta llegar a ser directora del programa en Ebenezer Christian, y su esposo Mascimiliano se ha convertido en pastor de jóvenes.
Ella inició una organización llamada Parent Leaders in the Merrimack Valley, mientras trabajaba en Arbour Counseling Services. Es la presidenta de la Asociación de Padres y Profesores en la Escuela de Estudios Excepcionales Lawrence High School.
Leo Sicard. A sus 92 años recibió honores por su trabajo de más de 50 años en las entidades St. Vincent DePaul Society y Our Lady of Good Counsel. Su hija, Susan Fink, recibió el premio en nombre de su padre, quien se involucró en sociedad como miembro de la St. Mary Church of de Assumption en el ejército dura la Segunda Guerra Mundial en Africa del Norte y Francia.
Maria Consuelo Mejia. Es líder en distribución de alimentos en el Ministry at Spanish Free Methodist Church. Cada mes entregan comida a más de 200 familias. Mejía su unió a Spanish Free Methodist hace más de 10 años, donde es miembro activo.
Rafaela Pichardo. Ha sido miembro de St. Mary of the Assumption Church durante más de 30 años, donde sirve como ministra eucarística, profesora de educación religiosa, cursillista y de Cofradía Altagraciana. Adicionalmente, es miembro desde hace muchos años de la Arlington Neighborhood Association. Anteriormente, sirvió en la Junta Directiva.
Milka Santana. Ha vivido en los Estados Unidos durante 38 años, por lo cual ha sido miembro de SEIU 32BJ-615. Santana trabaja para G2, una compañía de servicio para pasajeros en el Logan desde hace más de 7 años. Tiene una campaña para lograr una unión en el aeropuerto durante tres años y medio, firmando las tarjetas de los trabajadores, hablando en público y distribuyendo información sobre sindicalismo a sus compañeros de trabajo.






