Pacientes de la Clínica Hispana del Brigham and Women’s no quieren que esta cierre después de más de cuatro décadas al servicio de latinos
Por Jeaneth D. Santana
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Boston – Preocupación y desconcierto. Es lo que existe entre los innumerables pacientes de la Clínica Hispana del Hospital Brigham and Women’s de Boston, la que podría ser cerrada de manera definitiva. Desde el 1 de diciembre de 2015, sólo se atiende 3 días a la semana (lunes, miércoles y jueves) de 5 de la tarde a 9 de la noche. Los martes y viernes fueron suspendidos por disposición de la administración del hospital. El horario era de 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde. En la actualidad únicamente están atendiendo dos médicos generales.
La Clínica Hispana brinda atención médica exclusivamente en español y fue fundada en 1972 por el doctor Manuel Guillermo Herrera, originario de Guatemala, quien estudió medicina en la Universidad de Harvard y ha sido su director desde la apertura.
La administración del hospital emitió un comunicado en el que afirma que están comprometidos, con todos los pacientes quienes hablan español, para que reciban tratamiento excelente y se comprometió a dar una respuesta definitiva durante las próximas semanas, luego de haberse reunido con líderes comunitarios que buscan impedir el cierre de la Clínica Hispana, ubicada en el 75 Francis Street en Boston, Massachusetts.
De seguir funcionando la Clínica, el hospital debe autorizar sustituir a los médicos que han salido, es decir emitir nuevos nombramientos, pues poco a poco se han eliminado posiciones médicas de la Clínica.
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“Ante la posibilidad del cierre de la Clínica no nos han permitido reemplazar a los colegas que se han ido” manifestó el doctor Manuel Herrera. Al momento están vacantes las plazas para dos médicos generales y un médico siquiatra.
La Casa Hispana es un símbolo de dedicación que ha tenido el hospital Brigham con los hispanos durante 44 años, aquí no se ha necesitado de un intérprete, aquí cada dolencia del cuerpo encuentra un sosiego, aquí los enfermos hallan una palabra de aliento y un diagnóstico médico que ha marcado la diferencia entre la vida y la muerte.
Pacientes de la Clínica Hispana con temor a que la cierren
Para Altagracia Méndez una dominicana de 63 años de edad y sobreviviente de cáncer de seno, la Clínica Hispana representa su vida misma, pues durante 11 años ha sido paciente y fue el doctor Herrera quien la diagnosticó hace 5 años, “todos en la clínica son muy profesionales y nos atienden en nuestro idioma sin utilizar una tercera persona”.
Isabel Castro es de origen cubano, tiene 50 años y es paciente de la clínica desde hace 14 “no conozco otro lugar en donde me atiendan mejor y en nuestro propio idioma, las enfermeras y los doctores son como nuestra propia familia” expresó al enfatizar que cerrar la clínica les harían tanto mal y que sería muy injusto.
Rafaela Pérez tiene 45 años, es originaria de República Dominicana y es sobreviviente de cáncer de seno, “no estoy de acuerdo que cierren la clínica, por muchos años nos han atendido, tiene excelentes médicos, nos escuchan, te hablan y te ayudan. Me siento totalmente identificada con ellos, no quiero otro lugar, llevo allí 12 años”.
Rubí Tabares, originaria de Colombia y de 56 años está totalmente afectada por la posibilidad de cerrar la Clínica Hispana, ha sido su paciente durante 23 años y sufre de una severa depresión, de artritis deformativa y de fibromialgia, “he llorado mucho desde que me dieron la noticia, siento que quieren cerrar la clínica por racismo, por el hecho de que allí sólo hablamos español”.

Para Altagracia Méndez una dominicana de 63 años de edad y sobreviviente de cáncer de seno, la Clínica Hispana representa su vida misma, pues durante 11 años ha sido paciente y fue el doctor Herrera quien la diagnosticó hace 5 años, “todos en la clínica son muy profesionales y nos atienden en nuestro idioma sin utilizar una tercera persona”.
Isabel Castro es de origen cubano, tiene 50 años y es paciente de la clínica desde hace 14 “no conozco otro lugar en donde me atiendan mejor y en nuestro propio idioma, las enfermeras y los doctores son como nuestra propia familia” expresó al enfatizar que cerrar la clínica les harían tanto mal y que sería muy injusto.
Rafaela Pérez tiene 45 años, es originaria de República Dominicana y es sobreviviente de cáncer de seno, “no estoy de acuerdo que cierren la clínica, por muchos años nos han atendido, tiene excelentes médicos, nos escuchan, te hablan y te ayudan. Me siento totalmente identificada con ellos, no quiero otro lugar, llevo allí 12 años”. 



