El gobernador Deval Patrick apoya un proyecto de ley para autorizar a los pueblos y ciudades de Massachusetts a controlar la entrega de licencias de licor en sus comunidades.
Al final del año pasado, fue aprobado un proyecto de ley que autorizó a la ciudad de Norfolk a conceder una licencia de licor a un restaurante, lo cual despertó el mismo interés en otras poblaciones.
El gobernador Deval Patrick dijo: “Usted no debería tener que venir a Boston si es de Lowell o cualquier otra ciudad o pueblo para gestionar una licencia de licor. Esa decisión debe tomarla cada gobierno local”.
Patrick busca suspender las restricciones
El límite en el número de licencias permitidas en una ciudad o pueblo se establece mediante una fórmula que se basa en parte en las cifras de población de una comunidad. Para superar ese límite se requiere que la Legislatura apruebe una pieza separada de la legislación por cada licencia adicional.
El Secretario de Administración y Finanzas, Glen Shor, señaló que el cambio también sería una gran ayuda para la economía del Estado mediante la racionalización del proceso de concesión de licencias y da a las comunidades locales un mayor control.
Aunque las solicitudes de licencias adicionales son examinadas por los comités legislativos, por lo general poco o ningún debate se lleva a cabo antes de su aprobación por el pleno de la Cámara y el Senado.
Muchos de los alcaldes y líderes locales han acogido la propuesta, diciendo que fortalece a los municipios mediante la eliminación de un obstáculo más burocrático para el crecimiento de las ciudades y pueblos. Los partidarios sostienen que la limitación de licencias hace que sea más difícil a las nuevas empresas en las zonas urbanas deprimidas poder despegar.
Entre los opositores hay algunos comerciantes que dicen que una avalancha de licencias adicionales podría amenazar sus negocios.
Cada licencia, en el mercado de Boston, puede costar más de $250,000 –no cobrados por el Estado- sino por el poseedor de la licencia.






