Licencias de conducir: una historia con un final feliz

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Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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Después de 22 años de una lucha ‘cuesta arriba’ que parecía sufrir otro revés con el veto del gobernador Charlie Baker por fin se aprobó la Ley de Movilidad Laboral y Familiar que dará licencias de conducir a los inmigrantes indocumentados.

No solo los legisladores de ambas cámaras anularon el veto del gobernador con una amplia mayoría de votos, sino que hasta se dieron el lujo de organizar una ceremonia en la Casa del estado para que con asistencia de activistas, representantes y senadores de Massachusetts realizar una firma simbólica de la ley que beneficiará a unos 250,000 inmigrantes sin papeles.

El gobernador tuvo la oportunidad de pasar a la historia firmando la ley porque sabía que su veto tenía como destino el “tacho de basura”, pero sus razones políticas pesaron más y no le importó quedar mal parado.

La firma simbólica de la ley reunió al presidente de la Cámara, Ron Mariano; la presidenta del Senado, Karen Spilka; los representantes Christine Barber y Tricia Farley-Bouvier; los senadores Brendan Crighton y Adam Gómez; y la vicepresidenta del sindicato 32BJ SEIU, Roxana Rivera, y la directora ejecutiva del Centro Brasileño de Trabajadores, Lenita Reason.

“Esta victoria después de 22 años le ha costado a mucha gente sangre, sudor y lágrimas, son miles las familias que han tenido que pagar multas, otras quebrantadas y divididas por las deportaciones, no ha sido fácil”, me decía Lucy Pineda, una de las primeras activistas salvadoreñas que se unió a la lucha con Damaris López, Cristina Aguilera, Yessenia Alfaro, Gladys Vega, Antonio Amaya, Eva Millona, María Elena Letona, Patricia Montes, Omar Contreras, Vilma Gálvez, Magalis Troncoso, Sonia Terbullino, representando a diferentes organizaciones proinmigrantes y Natalicia Tracy del Centro de Trabajadores Brasileños que ahora está en un puesto clave en el gobierno de Biden.

Todos ellos formaron parte de una lucha que cada año era como un ‘salto al vacío’ por falta de apoyo de los legisladores y mucho menos de los jefes policiales.

“Fueron años muy difíciles, con policías renuentes y con un Departamento de Transportes de las Cámaras que nos negaba cualquier solicitud”, me decía Lucy. Los tiempos cambiaron, la pandemia del COVID-19 hizo reflexionar a muchas personas y el movimiento por las licencias creció. En el 2019, unas 270 organizaciones comunitarias se unieron a una coalición liderada por el Sindicato 32BJ de Empleados de Servicios y el Centro de Trabajadores de Brasil.

El Movimiento Cosecha que tiene alcance nacional se unió también a las movilizaciones y en el 2020 casi logran pasar la ley, pero los legisladores le dieron prioridad a la reforma policial y a la reforma económica que les “aguó la fiesta”.

En el 2022 fue la vencida y ahora Massachusetts se ha unido a otros 16 estados, incluyendo Washington DC y Puerto Rico, que ya dan licencias de conducir a los indocumentados. 

“Ahora ya no te voy a llorar ni te voy a molestar, voy a tener mi licencia de conducir”, me decía en broma Lucy Pineda mostrándome una pila de recortes periodísticos de las diferentes campañas que apoyó El Mundo Boston desde sus inicios a comienzos del 2000 cuando Tom Ambrosino era alcalde de Revere, ahora City Manager de Chelsea, quien se involucró con otros alcaldes en la lucha por las licencias de conducir para los inmigrantes sin papeles. 

Como periodista, reportero de calle y desde la mesa de edición apoyé muchas de las diferentes campañas de las diferentes organizaciones como MIRA Coalition, Agencia ALPHA, Centro Presente, La Colaborativa de Chelsea, Coalición Eco de Lynn, Nube de East Boston, La Comunidad Inc. de Everett, Centro de Desarrollo Dominicano y LUMA que nació casi con los inicios de la campaña y que está próximo a cumplir 21 años. ¿Quién lo diría?

Fueron 22 años de entrega, de una lucha cuesta arriba que tuvo un final feliz. Ahora todos los residentes de Massachusetts, sin importar su estatus migratorio, van a poder solicitar una licencia de conducir a partir del 1 de julio del 2023. Ahora nos toca portarnos bien y reunir los documentos que no son muchos, pero necesarios.

¡Sigamos cuidándonos! La vacuna salva vidas.

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