
El líder de las protestas cívico-ciudadanas en Bolivia, Luis Fernando Camacho, anunció que el martes entregará al presidente Evo Morales la carta de renuncia que redactó su movimiento y que se mantendrán las presiones al haberse cumplido el ultimátum que dio al mandatario para que dimitiera tras las polémicas elecciones que han provocado un clima de agitación social por sospechas de fraude.
Ante miles de manifestantes reunidos en una avenida de Santa Cruz, en el oriente del país, el lunes en la noche Camacho leyó la carta redactada por los opositores. Luego llamó al movimiento cívico-ciudadano opositor de La Paz a escoltarlo hasta la casa de gobierno a la tarde siguiente.
“No tengo ningún problema en que allá se tome mi vida o mi libertad. Dios me va a traer con la carta firmada”, dijo Camacho.
El líder también anunció que el paro de trece días en Santa Cruz, bastión opositor, se radicalizará desde el martes con la “toma pacífica de instituciones públicas”.
“La democracia ha sido destruida por una elección fraudulenta”, señaló Camacho.
Ante la dura conminatoria, Morales acusó la víspera a los opositores de gestar un golpe de Estado para derrocarlo. Su canciller Diego Pary, denunció el lunes la supuesta conspiración ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.
“Vamos a resistir y estoy seguro que el pueblo está organizado”, dijo Morales el domingo.
Tras una pausa por la festividad religiosa de Todos Santos, las protestas callejeras regresaron con fuerza el lunes en las principales ciudades, aunque no se reportó choques con fuerzas del orden o entre grupos afines y opositores al mandatario. Según dirigentes opositores, las protestas se extienden a ciudades más pequeñas con cortes y barricadas callejeras a medida que el conflicto se prolonga.
Las manifestaciones comenzaron tras las elecciones del 20 de octubre, que dieron la ventaja a Morales en primera vuelta. Los opositores y un movimiento cívico-ciudadano rechazan ese resultado alegando que el mandatario hizo fraude para reelegirse a un cuarto mandato. En tres semanas de movilizaciones han fallecido dos opositores.
En los hechos, el gobierno afronta dos frentes opositores que hasta la semana pasada eran uno solo.
El expresidente Carlos Mesa, líder de la centrista Comunidad Ciudadana (CC), segundo en los comicios, demandó la víspera nuevas elecciones con un nuevo tribunal electoral y llamó a sus seguidores a mantener las movilizaciones.
En el frente más radical están las plataformas ciudadanas bajo el liderazgo de Camacho, empresario y presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, quien conminó a Morales a renunciar tras la muerte de dos manifestantes opositores.
“No estamos derrocando a un gobierno, estamos liberando a una nación”, dijo Camacho el sábado ante una gran concentración en Santa Cruz.
A pedido del gobierno, una comisión de la OEA comenzó una auditoria electoral, pero la oposición la rechaza bajo la sospecha de que avale el resultado. La comisión llamó a los ciudadanos a entregar pruebas del supuesto fraude.
Morales dijo que el informe, que se espera esté concluido en diez días, será “técnico-legal y no político”. Negó que haya fraude y emplazó a sus detractores a presentar pruebas.
El analista Jorge Dulón dijo a The Associated Pres que Morales tiene ante sí un escenario muy complicado por la polarización.
“La pelota está en la cancha del gobierno. Ellos deciden si quieren pacificar al país y buscar una solución”, sostuvo y agregó que no cree que la OEA pueda dar una solución viable a no ser que su informe señale que hubo errores que lleven a anular las elecciones y convocar nuevas.
Éstas son las mayores protestas que enfrenta Morales en sus casi 14 años en el poder.
Fuente: AP





