Los Niños Son Victimas del Fenómeno Migratorio

0
836
[bsa_pro_ad_space id=13]

Sin entender lo que ocurre ni las implicaciones futuras, una muchedumbre infantil invade las terminales de autobuses, aeropuertos y trenes, después de haber cruzado por el desierto que les dejó marcada la piel.

Todos parecen jugar alegremente, sin conocer el fondo humanitario de la inmigración.

El niño todavía no conoce palabras como: discriminación, abuso, acoso, tráfico o explotación humana. Su corto vocabulario le sirve para gozar con sus amiguitos e impresionarse con los objetos que le presenta un escenario nuevo.

Desde siglos pasados, como consecuencia de las guerras, llegaban a los Estados Unidos grandes grupos formados por familias en busca de hacer trabajos duros, no aceptados por los nacidos acá. Eran familias completas que cruzaban la frontera en medio de la sed, el hambre, el cansancio y la esperanza.

Hoy, dolorosamente, vemos un “ejército de niños” gritando y sonriendo al cruzar barreras sin saber realmente lo que pasa.

Cada niño está solo en la multitud.

Padre, madre y hermanos están dispersos. La deportación dividió las familias, cortó las ilusiones, produjo el llanto, la protesta y la desesperación.

El gobierno de Washington declaró una Emergencia Humanitaria, asignando millones para atender a los indefensos niños que no saben para dónde van ni qué les espera. Como toda emergencia, es un alivio temporal.

Es una diáspora diferente, con víctimas inocentes.

Guardamos la esperanza de que los menores encuentren donde reposar, alimentarse, curarse los dolores y recuperar energía.

Los abusadores sexuales y los traficantes humanos están allí aprovechándose de una población indefensa.

Esperemos una pronta solución para que los niños sean protegidos legal y materialmente.

[bsa_pro_ad_space id=13]