Después de 3 meses de haber sido detenido por agentes de inmigración en la frontera
Regalo divino. Evelyn Murcia aún no lo puede creer, abraza a su hijo tiernamente, lo besa, lo acaricia. “Gracias a Dios, llegó el día que tanto anhelaba de tener a mi hijo al que dejé muy chiquito en El Salvador”, dice conmovida por la emoción. Nestor Fabricio, de once años, estuvo recluido en un centro de detención tras haber sido detenido por agentes de inmigración el 13 de agosto último cuando con su tío intentaron cruzar ilegalmente la frontera con México. Su tío fue deportado.
En el Terminal B del aeropuerto Logan el reencuentro fue más que emotivo. Con globos que decían “Bienvenido a casa”, sus padres Evelyn Murcia y Héctor Figueroa lo esperaban ansiosos. “Solo uno sabe lo que se siente por dentro”, dicen luego de confundirse en un largo abrazo con su hijo Nestor al que no veían por muchos años. Héctor ya lleva 9 años viviendo en Boston y Evelyn más de 5 años.
“Hay miles de familias separadas por esta política anti-inmnigrante y muchas quedan con secuelas sicológicas de haber estado tanto tiempo separado de sus padres”, dice Patricia Montes, directora ejecutiva de Centro Presente, una organización pro-inmigrante que ayudó a Evelyn y a Nestor para el reencuentro feliz con su hijo después de más de 3 meses de haber estado recluido en un centro de detención.
“Queremos agradecer a los Aliados por la Justicia de Inmigración de First Parish en Brookline y a la oficina del Senador Ed Markey por su tremendo apoyo en este caso”, enfatiza Montes, quien estuvo junto a los padres en el momento de la reunificación familiar.
Evelyn cuenta que quería tener a su hijo a su lado al que dejó cuando tenía 6 años. “No veía las horas de que esté con nosotros”, dice. De la mano de su tío, el niño emprendió el viaje desde El Salvador hasta la frontera con México guiados por un “coyote” al que pagaron. Agentes de inmigración los detuvieron.
El pequeño Nestor fue recluido en un centro infantil donde, según refiere, el primer mes la pasó tranquilo, sin mayores problemas. “Pero después del primer mes las cosas cambiaron, el niño se mostraba inquieto, ya no quería estar allí y lloraba. Le decía que no se preocupara, que estaba haciendo todo lo que podía para sacarlo”.
Con la ayuda de Centro Presente, Evelyn presentó toda la documentación requerida para que dejaran en libertad a su hijo.
“Cuando Evelyn se acercó a Patricia Montes estaba desesperada, no sabía que hacer y sufría por su hijo detenido por inmigración”, cuentan personas que la vieron llegar a Centro Presente, cuyos miembros de la organización recaudaron casi $ 2,000 para costear el viaje del niño y de un tutor que lo trajo de Texas a Boston.
“Patricia ha sido mi luz en este complicado proceso” enfatiza Evelyn, señalando que gracias a sus buenos oficios cuenta con un abogado que está dispuesto a representar a Nestor. “Lo más importante es que él está conmigo y que estamos juntos como una familia”, anota.
El sueño de reunirse con su hijo ya es una realidad para esta madre salvadoreña.






