
Exigir las tarjetas de vacunación a las personas que ingresen a restaurantes, gimnasios o lugares de entretenimiento puede resultar un nuevo “dolor de cabeza” para los pequeños negocios, muchos de ellos latinos. El mandato de la alcaldesa de Boston, Michelle Wu, pasó la prueba con voces a favor y en contra de pedir la prueba de vacunación.
En el “Rincón Limeño” y en “Pollos a la Brasa El Chalán”, dos de los negocios más frecuentados por los latinos y no latinos, muchos de los comensales no tuvieron ningún reparo para presentar su tarjeta en papel o en el teléfono, pero otros se devolvieron en medio de gestos “nada agradables”.
“La misión no es imposible, pero esta es otra piedra en el zapato para que la gente no vaya a los restaurantes que venimos de pasar lo peor con la pandemia y estamos sobreviviendo”, dice William Puma, dueño de Pollos a la Brasa El Chalán de East Boston y Lynn. “Esto no va a ayudar y se va a prestar a que la gente falsifique las tarjetas. Si la Ciudad envía un inspector para que controle en la puerta, las cosas serían diferentes, pero nosotros vamos a dejar pasar a quien nos muestre una tarjeta”.
El nuevo mandato de la alcaldesa que entró en vigencia el sábado 15 de enero ha comenzado a sentirse en Boston, especialmente en los restaurantes donde las meseras corren para exigir la tarjeta de vacunación a posibles clientes. “Es otra carga para los negocios que hemos sido afectados más por la pandemia”, señala Puma. “No estoy en contra del mandato, pero no creo que vaya a mitigar el aumento del Omicron”.
La preocupación en los diferentes restaurantes de Boston se siente de distinta forma. Paul Deutero de “Galleria Umberto” en el North End decidió cambiar temporalmente a una operación solo para llevar hasta que la alcaldesa revoque la medida. Para su pizzeria hacer cumplir el mandato “no vale la pena” y prefiere hacer ‘delivery’ o que pasen a recoger la comida que “no necesita mostrar prueba de vacunación”.
“Apoyamos el mandato”
Pero para Alfonso Giraldo, dueño de “El Rincón Limeño” en East Boston, el mandato de la alcaldesa Wu “es una salvación, es la única forma de protegernos del COVID y de sus variantes”.
“No somos nosotros, es el mandato de la alcaldesa de Boston”, le dicen en la puerta de “El Rincón Limeño”.
“Creo que es lo más correcto para todas las personas, más seguridad, hay que ser responsables y vacunarnos todos y tener la tarjeta de vacunación. Si amamos al prójimo y a nosotros mismos hay que hacerlo, no hay que molestarnos cuando nos pidan la tarjeta de vacunación” anota Della, una de las empleadas de este popular restaurante de comida peruana.
Su dueño Alfonso Giraldo está totalmente de acuerdo con el mandato de la alcaldesa Michelle Wu. “Es la única forma de protegernos y de estar más seguros, yo tengo las divisiones para que la gente esté más cómoda, nosotros no queremos que la gente se vaya, pero tenemos que exigir la tarjeta de vacunación”.
“Hay gente que no quiere mostrarla y se devuelve y está en su derecho, pero nosotros también estamos en nuestro derecho de hacer cumplir el mandato”, anota Giraldo.
A favor y en contra
Cuando la alcaldesa Wu anunció el mandato para exigir la prueba de vacunación contra el COVID, la gente lo vio como “muy necesaria”. Pero ahora en la práctica resulta una misión casi imposible. “Llega una familia con cinco o más personas y una de ellas no está vacunada. ¿Qué haces? Dejas que se vayan”, reflexiona Deutero.
Wu había dicho para justificar la medida que ayudará a evitar otra ola de COVID, impulsará a más personas a vacunarse y protegerá las reuniones en interiores. En la conferencia en el ayuntamiento, Wu recibió el apoyo de dueños de negocios y de líderes de ciudades y pueblos alrededor del área metropolitana de Boston.
Pero ahora ese apoyo al mandato se ha dividido porque hay quienes creen que verificar el estado de vacunación no va a cambiar drásticamente el curso de la pandemia en Boston.
“Alguien podría mostrarme su tarjeta completamente vacunada y reforzada y aun así dar positivo por COVID”, dijo Coombs, dueño de Boston Chops en South End y Deuxave en Commonwealth Avenue. “No estoy muy seguro de lo que se pueda lograr, pero lo que si se es que va a resultar más incómodo, sobre todo para los que no están vacunados”.
Hecha la ley hecha la trampa
“Esto es una especie de misión imposible porque nuestro personal no está bien entrenado para autenticar cualquier tarjeta de vacunación. Según el mandato, los dueños de negocios no están obligados a solicitar formas de identificación adicionales”, señala Coombs.
El mandato entró en vigencia el sábado 15, pero será en dos etapas. Primero, las personas mayores de 12 años deben mostrar prueba de al menos una dosis, y culminando con el requisito de que todas las personas mayores de 5 años muestren la vacunación completa antes del 1 de mayo.
Multas para los que no cumplan
Un portavoz de la oficina la alcaldesa señala que las empresas que no hagan cumplir el mandato recibirán inicialmente advertencias verbales y luego multas de hasta $300 por cada infracción posterior. Las empresas que repetidamente y deliberadamente se burlan de las reglas podrían perder su licencia para operar.
Massachusetts lanzó recientemente una tarjeta digital que los usuarios pueden usar para mostrar la prueba de vacunación, y Boston lanzó una aplicación para teléfonos inteligentes llamada “B Together”, que permite a las personas acceder fácilmente a una fotografía de su tarjeta de CDC.
Los dueños de negocios en Boston esperan seguir viendo el impacto en las próximas semanas. Según la alcaldesa, el 70 por ciento de sus residentes tiene la vacunación completa, pero según Coombs, “el 30 por ciento se está eliminando del mercado”. Para Wu si alguien no está vacunado puede participar en un “diálogo cooperativo para encontrar un medio alternativo de servicio, como ofrecer comida para llevar en lugar de cenar”.
Callejón sin salida
“Tal vez eso resuelva el problema con un restaurante, pero ¿cómo se resuelve el problema de una sala de conciertos o una piscina donde alguien quiere hacer ejercicio?” dijo Jeffrey Gilbreth, socio en la práctica laboral y de empleo en la oficina de Boston del bufete de abogados Nixon Peabody.
Y con tantas empresas en apuros, nadie realmente quiere rechazar a los clientes.
“Si la gente no tuviera máscaras, las empresas podrían sacar una y decir: ‘Está bien, puedes entrar’”, dijo Gilbreth. “Pero no pueden llenar el vacío del estado de vacunación de alguien”.





