La Ley RAISE reduciría el flujo de la inmigración legal y favorecería a aquellos que puedan “mantenerse de pie y pagar impuestos y no recibir asistencia”. También limitaría el número de refugiados permitidos en el país, y daría prioridad a los inmigrantes altamente “cualificados y opulentos” que hablan inglés.

Ola de críticas. El proyecto de reforma migratoria de Trump conocido como RAISE que ya está en la Cámara para su aprobación es un “cierra puertas a nuestras comunidades pobres y sin estudio que vienen a buscar mejores oportunidades de vida y busca acelerar la auto deportación con medidas destinadas a hacer imposible la vida de los indocumentados para que se vayan del país”, según activistas de organizaciones pro-inmigrantes en Boston.
La ley conocida como Reforma de la Inmigración Americana para una Fuerza Económica (RAISE) reduciría a la mitad la entrada de inmigrantes legales permanentes y los solicitantes de futuros permisos de residencia tendrían mayor prioridad si “hablan inglés”, si son independientes financieramente y si tienen habilidades que “contribuyan a la economía”.
El propósito de este Proyecto es “limitar el ingreso de mano de obra poco calificada y no calificada a Estados Unidos”.
“Esta es una propuesta de ley anti-inmigrante, racista y que no nos da la oportunidad de crecer sino hablamos inglés y no tenemos dinero para invertir, es un proyecto que va a dejar atrás a nuestras comunidades latinas y caribeñas”, sostiene Antonio Amaya, director ejecutivo de la Comunidad Inc., una de las organizaciones pro-inmigrantes de Boston.
“Ley inhumana”
Amaya se muestra totalmente abierto a rechazar la propuesta de ley que apoya Trump en la Cámara porque, según dice, “es inhumana porque toda la gente que tiene 20
o 15 años residiendo en el paíss y han sembrado sus raíces no van a tener otra opción que regresar a sus países. Nos están cerrando las puertas para no encontrar trabajo y recibir asistencia de salud, esa es la estrategia que nos va a empujar a irnos”.
Durante su campaña electoral, Trump prometió reformar el sistema migratorio para que estuviera “basado en el mérito”. La propuesta legislativa que está en discusión en la Cámara cambiaría el sistema de concesión de permisos de residencia permanente y eliminaría la “lotería” global que sortea visados cada año.
“Esto representaría la reforma más significativa a nuestro sistema de inmigración en medio siglo”, según dice Trump.
“Nos cierran las puertas”
“Lo que señala su propuesta es que quiere que la gente ya hablé inglés, pueda invertir en el país y pueda mantenerse económicamente mientras comienza a trabajar. Para nosotros que venimos de Latinoamérica es difícil cumplir con esos requisitos”, anota Amaya.
El proyecto de ley está dirigido a países más desarrollados con poblaciones que crecen con el idioma inglés, tienen una mayor educación y comodidades para ahorrar y tener dinero para invertir.
“No es una propuesta de integración que pueda darnos la oportunidad de crecer y para Trump es una forma de decir ‘estoy cumpliendo con lo que dije en mi campaña de cerrar la puerta a los inmigrantes que están tratando de entrar al país y de decirle adiós a los que están dentro, especialmente latinos y caribeños”, enfatiza Amaya.
“No quieren inmigrantes pobres”
Lucy Pineda, directora ejecutiva de Latinos Unidos de Massachusetts (LUMA), también rechaza la propuesta de ley migratoria de Trump, señalando que “es totalmente falso” que los inmigrantes busquen como sustento la ayuda social.
“La idea de que los inmigrantes vienen a Estados Unidos para vivir del gobierno está errada. La gran mayoría de los nuevos inmigrantes no son elegibles para recibir ayuda social. Incluso los titulares de la tarjeta verde deben esperar años para obtener la mayoría de los beneficios”, anota Pineda.
La activista puntualiza que la administración Trump y varios republicanos de la Cámara “han dejado claro que los inmigrantes pobres no son bienvenidos en los Estados Unidos. Ellos culpan a los recién llegados sin educación y sin experiencia por una serie de problemas sociales y económicos como quitarles trabajo a los obreros de los estadounidenses y gravar a los contribuyentes”.
La Ley RAISE reduciría el flujo de la inmigración legal y favorecería a aquellos que puedan “mantenerse de pie y pagar impuestos y no recibir asistencia”. También limitaría el número de refugiados permitidos en el país, y daría prioridad a los inmigrantes altamente cualificados y opulentos que hablan inglés.
Sin embargo, esta propuesta omite el hecho de que diversos sectores de la economía se apoyan en gran medida en inmigrantes con bajas destrezas laborales, que también contribuyen al crecimiento económico mediante el pago de impuestos y la productividad laboral, según el Foro Nacional de Inmigración.





