¿Qué es el matrimonio?

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14-Matrimnio

Por Endrina Hernández.-

Al pasar los años, los días cambian, las personas cambian, el ambiente cambia… todo cambia. Para una mujer era una norma llegar  al matrimonio virgen, por considerarse  algo muy sagrado y delicado, todo un privilegio entrar al altar vestida de blanco, como señal de pureza.

Cuando una  joven  no llegaba virgen al matrimonio, era devuelta  a sus padres, convirtiéndose en la comidilla del vecindario. Quizás por esta razón, se valoraba tanto la virginidad y por consiguiente había menos trabajadoras sexuales y menos enfermedades de transmisión sexual; ya que la virginidad era sinónimo de dignidad y de preservar el buen nombre de la familia.

En la actualidad esto es muy diferente,  tener relaciones sexuales antes del matrimonio es una forma de las parejas conocerse y entenderse. No obstante,  existen excepciones. Ya que hay hombres que desean casarse con una mujer virgen y sueñan tener un matrimonio para toda la vida.

Para muchas personas, es saludable y correcto tener una vida íntima sin lazos que los unan,  aunque es una decisión personal que  debe  de hacerse con responsabilidad y  precaución, para evitar contraer infecciones de transmisión sexual, o un embarazo no deseado que de acuerdo con las estadísticas, los embarazos en adolescentes han aumentado considerablemente a pesar de que existen muchos métodos de protección, como: preservativos, anticonceptivos y  otros.

Ahora bien, viéndolo desde el punto de vista religioso, el tener relaciones sexuales antes del matrimonio no es saludable, ni es correcto. La fornicación  es un pecado abominable ante Dios. ¨Están pecando contra su propio cuerpo que es templo del Espíritu Santo. Donde el Espíritu Santo  habita y debemos cuidarlo y esperar al matrimonio para tener coito”. Hechos 21:25, 1 Corintios 6:13, 1 Corintios 6:18.

Cada quien tiene libre albedrío, pero muchas personas  lo usan de manera incorrecta, no toman conciencia de los peligros a los que se exponen, por no  protegerse,  ni cuidarse. Si las personas apreciaran su cuerpo y dieran valor a  su importancia,  nuestro país carecería de enfermedades de transmisión sexual. Las mujeres serían más respetadas y valoradas por aquellos hombres que aún guardan moralmente lo que es la dignidad humana.      

En la actualidad las relaciones sexuales se han convertido en un acto normal y bien aceptado por los adultos, jóvenes y adolescentes de esta generación, quienes las asumen como prácticas comunes entre la sociedad, siendo la causa principal de abortos ilícitos en algunos países, enfermedades y descomposición familiar en todo el mundo.

Hay personas que optan por la abstinencia al ver cómo las relaciones sexuales llevan a las personas al desenfreno, provocando fracasos, desilusiones, problemas sociales y emocionales.

Cada país posee una cultura, cada cultura es diferente y por ende para cada una de ellas  las relaciones prematrimoniales podrían ser aceptadas o no.  La edad del consentimiento sexual en cada país es diferente. Unos se inician desde los 12, otros 13 a 16 y otros 18 a 21.

Otra consecuencia que puede haber es la obsesión.  Cuando alguien solo desea a su cónyuge para sí, y ya su cónyuge no lo ama o no lo quiere, este puede llegar a una locura tan grande, como es el homicidio.

Si usted, querido lector, está pasando por unas de estas consecuencias, si tiene alguna dificultad económica, sentimental, emocional o de cualquier otra índole, pida ayuda profesional o desahóguese con alguien a quien le tenga confianza.

Ahora bien, ¿es bueno o es malo tener relaciones prematrimoniales?

Psicológicamente, satisfacer las necesidades y los sentimientos intrínsecos es bueno, es un derecho y una decisión personal que no se puede prohibir; pero no debe hacerse bajo presión, ni por curiosidad y mucho menos por inmadurez, ya  que puede generar sentimientos de culpa.

Después de la revolución sexual, las relaciones prematrimoniales son algo totalmente social y políticamente normales y legales.

   Se han preguntado, por qué cuando vamos a una fiesta de cumpleaños, lo último que comemos es el bizcocho. Bueno, si lo comiéramos de primero, no degustaríamos de los pastelitos, refrescos, dulces, jugos y tan poco de la piñata, juegos, bailes… en fin, no disfrutaríamos de nada de eso. Todo el mundo se iría, y la fiesta terminaría.

Pienso que la mejor “prueba de amor” que cada individuo puede darle a su conyuge o pareja, es guardarse y consagrarse a ella.

Por algo existe “el noviazgo”, preámbulo al matrimonio. Donde ambas parejas pueden conocerse y entenderse, compartir, disfrutar de todo juntos… y cuando pasen al matrimonio, ¡qué se coman el bizcocho! Así podrán decir juntos: ¡grandiosa fiesta, todo quedo excelente contigo, fue maravilloso!

¡Vale la pena esperar!

Dios te bendiga.

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