Rafael Antúnez, sargento de la policía de Boston de origen cubano. Ejemplo de superación

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En la reciente celebración por el “Grito de Yara” en la explanada del City Hall, el oficial de policía recibió un reconocimiento de la Ciudad de Boston y de su propia comunidad a través de “Bandera Cubana”.

Rafael Antúnez es un oficial de origen cubano que lleva 28 años en la policía de Boston con una estrella de superación. Nació en los estados Unidos, pero se siente orgulloso de sus raíces cubanas y del amor de su abuela que lo supo guiar por el camino correcto. “Cuando mis padres se escaparon de Cuba en el año 65, llegaron a vivir a Cambridge. Yo nací en el año 71 y me crié en esa ciudad con mi familia”, recuerda. Cuando joven decidió abrirse camino mudándose a Jamaica Plain para trabajar por 8 años en “Vasallo Auto Parts” con su tío Eduardo Vasallo.

Durante la reciente celebración del “Grito de Yara” que desde hace 28 años organiza “Bandera Cubana” en el City Hall de Boston para recordar a su patria, Rafael Antúnez recibió un merecido homenaje por su destacada labor como policía y por ser ejemplo de superación. “Fue lo más emotivo para mi recibir el reconocimiento de toda una comunidad cubana que vive con el sufrimiento en el corazón”, dice.

“Mi familia, mi abuela le dio la mano a muchos cubanos en Cambridge que venían huyendo de Cuba y oía desde niño el abuso del comunismo y de cómo la gente se escapaba en pequeñas balsas arriesgando su vida. Eso no se me olvida”, apunta.

Antúnez recuerda también el calvario que vivió su señora madre para huir de la tiranía castrista. “La primera vez que trató de huir de Cuba la detuvieron y mi abuelita pasó cinco años presa, mi mamá me cuenta que logró salir de La Habana cuando los soldados le estaban disparando y casi la matan”.

“Recuerdo muchas historias de cubanos como si fueran un cuento, muchos de ellos decían que no querían salir de su país y dejar a sus familias, pero no había más remedio que hacerlo. Mi misma familia logró salir de Cuba para vivir en el país de la libertad como es  Estados Unidos y felizmente tengo una carrera, mi familia y una casa”, anota.

El amor y el trabajo

Rafael recuerda sus años de juventud trabajando en “Vasallo Auto Parts”, tenia 18 años cuando conoció a quien es hoy su esposa, Debbie Antúnez, quien le dio dos hijas, Isabella y Samantha. “Mi abuelita quería que estudie administración de empresas para seguir en los negocios de la familia, pero Juan López, a quien muchos conocen por su trabajo en el Concejo de la Ciudad de Boston, me cambió la vida. Entra a la tienda y me pregunta si estoy interesado en trabajar en la cárcel, están pagando 15 dólares la hora y tienes todos los beneficios, están buscando personas que hablen español, tenia 20 años y nunca había pensado trabajar como policía”, rememora.

Rafael trabajó 5 años en la cárcel, primero en el antiguo y ya desaparecido reclusorio y luego en el centro de correcciones del Condado de Suffolk, en el South Bay. “En los primeros días estaba asustado, nervioso, yo había estudiado en una escuela católica, no era muchacho de la calle, tenia 20 años y era flaquito para ordenar a los delincuentes, había gente mala, pero uno aprende y allí me formé para luego ingresar a la policía”, recuerda.

Su pasión ser policía

El ahora sargento de la policía cuenta que sus propios compañeros de trabajo lo animaron a ser policía. “Es peligroso, me van a meter un tiro”, rememora. Pero tomó el examen y fue el único entre sus amigos que lo pasó y de allí su amor de trabajar como policía fue creciendo. “Me encantó trabajar en Villa Victoria en el South End, allí uno nunca está aburrido, todos los días es diferente y uno se siente bien ayudando a la comunidad, arrestando a los delincuentes. Muchas veces la gente tiene miedo de llamar a la policía, de confrontar a esa gente mala”, relata.

Rafael cuenta que por ese entonces trabajaba con un policía colombiano con quien estuvo 10 años. “Me sentía bien ayudando a la gente”, subraya el flamante sargento que a lo largo de una carrera policial de 28 años ha servido en diferentes posiciones. Estuvo 3 años en la Unidad de Drogas, luego lo ascendieron a detective trabajando 3 años en la unidad de asaltos sexuales para pasar después de 3 años a investigaciones de terrorismo y de allí a la unidad de homicidios para luego volver al departamento de seguridad nacional.

Ahora por esas casualidad de la vida trabaja como Sargento en la estación de policía de Jamaica Plain. Rafael va a cumplir recién 48 años de edad.

“Los años te dan la experiencia, uno aprende cada día de la vida y si tendría que dar un consejo a los jóvenes les diría que lo más importante en la vida es la familia y la escuela. Hay que aprender a evitar los problemas y eso te va ayudar en el futuro. Hay que saber escoger a los amigos, yo he tenido de joven amigos buenos, nunca me interesó meterme en nada malo. Hay que tener mucho cuidado, tener calle es bueno, pero hay que prestarle atención a la
familia y a la escuela. Los estudios son primero”

 

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