
Su vida es un ejemplo de perseverancia, de dedicación, de estudio.
… “Lo cierto es que el estudio nos abre más puertas para un futuro mejor y de eso no hay duda”.
Cuando tenia 5 años de edad, Regis Lino-Kely salió de La Ceiba, una ciudad portuaria en Honduras, con los sueños de un niño que venía de la mano de su madre a los Estados Unidos a buscarse un futuro mejor. “El camino ha sido largo, con muchos desafíos, pero logré cristalizar mis sueños”, dice Regis que a los 24 años de edad logró graduarse con honores de ingeniero mecánico del Instituto de Tecnología Benjamín Franklin y tener la dicha de compartir el podio de oradores con la Congresista Ayanna Pressley, la oradora principal de la ceremonia de graduación.
“Me sentí bendecido, privilegiado porque si bien es cierto he sido un niño dedicado al estudio jamás me imaginé compartir el podio con una Congresista de los Estados Unidos”, subraya Regis que el 16 de mayo pasado cumplió 24 años de edad con la buena nueva de comenzar un nuevo trabajo en una importante compañía multinacional estadounidense. “Es un trabajo bien remunerado”, anota.
Regis recuerda los pocos años que vivió en La Ceiba y dice no olvidarlos. “Yo vine primero con mi mamá que ya tenía familia viviendo en Boston y luego vinieron mi papá y mi hermana. Mis padres se han sacrificado por nosotros, trabajaron duro para sacarnos adelante y siempre voy a estar agradecido por todo lo que hicieron”, relata.

Su hermana Norda que tiene 16 años también quiere seguir sus pasos. Sus padres, según dice, no terminaron la secundaria, pero dedicaron su vida trabajando como cocineros para “labrarnos un mejor porvenir”.
Ahora ya todo un profesional como ingeniero mecánico y ciudadano de los Estados Unidos tiene otros sueños que es comprar una casa propia para su familia y ayudar a los jóvenes latinos a cristalizar sus metas como una forma de retribuir a su comunidad “por todo el apoyo que me han dado. Yo recibí el apoyo de muchas personas que me ayudaron a entender la importancia del estudio y me gradué como uno de los mejores estudiantes pese a que cuando llegué no sabía nada de inglés, fueron 2, 3 años de aprendizaje, de adaptación”, dice.
“Los primeros años fueron muy difíciles no sólo por el idioma sino por el aspecto cultural, tuve que cambiar mi mente y adaptarme a un nuevo sistema de vida, la gente aquí no es como en nuestros países, aquí cada quien vive para lo suyo, pero logré adaptarme y como quien dice el que persevera triunfa”.
“Desde muy niño le decía a mis padres que quería estudiar mecánica, los carros siempre han sido mi pasión y creo que cuando tenia 10 años decía que cuando sea grande voy a ser ingeniero, mis sueños se han hecho realidad”, anota.

Regis se siente ahora un bostoniano más, pero sin olvidar sus raíces, su cultura. “El verano pasado estuve en La Ceiba, toda la gente es muy amable, hay muy buena comida y pude disfrutar con mis primos del fútbol soccer. Fui a dos juegos de fútbol con mis primos con quienes recordé con mucha ilusión la participación de nuestro país en el Mundial de Rusia”.
Cuando estudiaba en la Universidad jugó fútbol americano, pero dice que su pasión está en el deporte rey que es el fútbol soccer.
Regis es el primero en su familia en graduarse de la Universidad y sus padres se sienten orgullosos, felices, al igual que toda su familia en La Ceiba.





