
“El título de abogado es un símbolo de poder que conlleva una gran responsabilidad, un desafió para hacer un mundo mejor, más justo y un lugar más inclusivo”.
Por Maximo Torres
Entre nombres como John Timothy, Elizabeth Seabury Myers, Megan Emma McCormick aparecen Alvaro Aguirre, Carlos Apostle, Andrew Lattarulo, Jonathan Delgado, Emmanuel González, Alexander Méndez, Yolanda Mendoza, Marcela Molina, Abner Pinedo, Camila Valenzuela y muchos otros de apellidos latinos o de padres inmigrantes que son los nuevos abogados que se acaban de graduar de Suffolk University en Boston, una de las universidades de mayor prestigio en los Estados Unidos.
Más de 400 hombres y mujeres se graduaron de la Facultad de Derecho y recibieron sus títulos en una ceremonia que se realizó en el Centro de Convenciones Hynes con la participación de las principales autoridades de la universidad, de la Corte Suprema de Massachusetts y de la Asociación de Abogados Americanos.
Los nuevos abogados latinos recibieron una ovación especial de sus familiares y amigos que no ocultaron su felicidad. Padres e hijos se estrecharon en repetidos abrazos. “Esta es la mayor felicidad del mundo para una madre inmigrante”, dicen Marizela Klebe y Olga Lattarulo, dos orgullosas madres inmigrantes de origen peruano que vieron cristalizar el sueño de sus hijos Carlos Apostle y Andrew Lattarulo, respectivamente.

“El título de abogado es un símbolo de poder que conlleva una gran responsabilidad y el desafío es hacer un mundo mejor, más justo y más inclusivo”, dijo el presidente electo de American Bar Association, Paulette Brown, quien citó una encuesta nacional que muestra que la mitad de los adultos jóvenes de Estados Unidos carecen de fe en el sistema judicial.
“Su educación en la Escuela de Derecho de Suffolk les ha dado las herramientas para ser agentes de cambio”, enfatizó Brown, señalando que los nuevos abogados necesitan ganarse la vida con la ley en la mano, pero “deben darse un tiempo para servir a la comunidad y brindarle ayuda a las personas con ingresos bajos o medios. Suffolk les ha enseñado a hacer eso”.
Camille Nelson Cordy, decana de la Facultad de Derecho de Suffolk, habló también ante los más de 400 graduados, pidiéndoles asegurarse de que “las leyes se apliquen por igual a todas las personas, independientemente de su condición o impopularidad, toda persona tiene derecho a buscar y recibir justicia”, dijo.
“Los abogados desempeñan un papel de vital importancia porque hablan en contra de la injusticia, ya sea en la Bahía de Guantánamo, en la Corte Distrital de Dorchester o ante el Servicio de Inmigración de Estados Unidos”, dijo Cordy.





